viernes, 5 de febrero de 2016

VOCES DE CHERNÓBIL

"Aquí tengo muchos amigos. Yulia, Katia, Vadim, Oxana, Oleg... Ahora Andréi.
-Nos moriremos y nos convertiremos en ciencia -decía Andréi.
-Nos moriremos y se olvidarán de nosotros -así pensaba Katia.
-Cuando me muera, no me enterréis en el cementerio; me dan miedo los cementerios, allí solo hay muertos y cuervos. Mejor me enterráis en el campo -nos pedía Oxana.
-Nos moriremos -lloraba Yulia.
Para mí el cielo está ahora vivo, cuando lo miro. Ellos están allí".

De "Voces de Chernóbil" de la autora Svetlana Alexievich. 

Cuando la tristeza se carga de poesía, surgen textos como éste, que conviene subrayar con trazo grueso y destacar con un pequeño doblez en el extremo de la hoja. De esta forma conservaremos un recuerdo de aquello que el arte es capaz de transmitir, y que a nosotros, como lectores, nunca se nos hubiera ocurrido sentir, hasta no haber leído este pensamiento.

lunes, 25 de enero de 2016

VOCES DE CHERNÓBIL DE SVETLANA ALEXIEVICH

Al hilo del último artículo publicado por Vila-Matas en El País titulado "Handke ante la gran cháchara", en donde se sorprendía por la cantidad de información que todos los ciudadanos reciben diariamente a través de los medios de comunicación, y en donde todo parece ser de vital importancia para las personas, entresaco esta frase del libro "Voces de Chernóbil" de Svetlana Alexievich que me ha parecido muy apropiada para esta cuestión:

"¿Por qué me he pasado tanto tiempo, horas enteras, días, delante del televisor, entre montones de periódicos? Lo principal es la vida y la muerte.
No existe nada más. No hay nada más que colocar en la balanza. He comprendido que solo tiene sentido el tiempo vivido. Nuestro tiempo vivido".

Como bien dice Vila-Matas en su artículo, la verdadera realidad se nos muestra mucho mejor en los libros que en esas informaciones de última hora que nos venden como si fueran el acontecimiento del momento más importante a nivel mundial

La realidad también puede transformarse en verdadera poesía cuando una gran escritora/periodista, como es Svetlana Alexievich, logra resumir la tragedia de los desplazados por el desastre de Chernóbil con la siguiente frase. La imagen sugerida no puede ser más impactante:

"La gente se ha marchado, y en las casas se han quedado a vivir sus fotografías".

En este libro, los protagonistas son las personas que vivieron de primera mano la tragedia nuclear de Chernóbil en la extinta Unión Soviética. Gente humilde en la mayoría de los casos, pero también personas importantes dentro del aparato del partido que miraron hacia otro lado en vez de implicarse activamente dada la magnitud del desastre. Intentaron acallar esta tragedia y lo único que consiguieron fue acabar con el futuro de multitud de personas que se dejaron arrastrar sacrificando sus vidas por un puñado de rublos y unas cuantas medallas. Ahora, esas condecoraciones acumulan polvo en las casas de sus familiares:

"El hombre ha resultado ser peor de lo que creía. Cada uno encontraba alguna justificación. Alguna explicación. Yo he hecho el experimento conmigo misma. Y, en una palabra, he comprendido que en la vida las cosas más terribles ocurren en silencio y de manera natural".

viernes, 8 de enero de 2016

MIS RECOMENDACIONES DEL 2015

En el año 2015 me han acompañado buenas lecturas, pero entre todas ellas destaco tres libros que a continuación os recomiendo:

ASTERIOS POLYP DE DAVID MAZZUCCHELLI








SUEÑOS DE TRENES DE DENIS JOHNSON














CARTA DE UNA DESCONOCIDA DE STEFAN ZWEIG














Espero que el 2016 se porte bien con todos vosotros y que mis recomendaciones os lleguen a gustar.

miércoles, 30 de diciembre de 2015

EL DESAYUNO DE LOS CAMPEONES DE KURT VONNEGUT





"Parece como si, hoy en día, la única clase de trabajo que pudiera conseguir un americano fuera suicidarse de algún modo".


Esta frase no sólo concierne a la mayoría de los americanos. La frase famoso de Vonnegut que dice "adiós lunes deprimente/goodbye blue monday", es la cruda realidad para muchos trabajadores de este mundo. ¿Quién no ha sentido odio por su trabajo o un alto grado de nerviosismo al no poder conciliar el sueño cuando se ha acabado el fin de semana?

viernes, 20 de noviembre de 2015

FORMAS DE VOLVER A CASA DE ALEJANDRO ZAMBRA

Reflexiones sobre la literatura, sobre el oficio de escribir y sobre el papel de sentirse escritor. Estos pensamientos se ponen en boca del narrador, que a modo de diario nos cuenta una historia basada en los recuerdos. Un terremoto es la excusa o el desencadenante que agita su memoria y que da pie para escribir un relato basado en una parte de su vida.

"Leer es cubrirse la cara, pensé. Leer es cubrirse la cara. Y escribir es mostrarla".

Este libro lo he cogido prestado de la biblioteca. Y cada una de las frases que he entresacado estaban también subrayadas por un lector anterior. A parte de analizar lo correcto de su actitud, he sentido que esa persona dejaba su rastro llevado por un arrebato. No lo conozco, pero creo intuir que sus inquietudes y sus pesadillas son las mismas que las que a mí me persiguen. 

"Al escribir nos comportamos como hijos únicos. Como si hubiéramos estado solos siempre. A veces odio esta historia, este oficio del que ya no puedo salir. Del que ya no voy a salir". 

Me lo imagino escribiendo un texto similar al mío. Un relato que le sirve como válvula de escape y que canaliza sus inquietudes creativas. Él o ella, porque el arte no conoce de géneros, se siente atraído también por el proceso creativo, por eso que llanamente se denomina el oficio de escritor. Un oficio en donde la curiosidad sirve de excusa para que la imaginación fluya.

"Pienso en este oficio extraño, humilde y altivo, necesario e insuficiente: pasarse la vida mirando, escribiendo".

miércoles, 23 de septiembre de 2015

EL LEOPARTDO DE LAS NIEVES DE PETER MATTHIESSEN

Los grandes viajes suponen una transformación en la vida del viajero. Tanto en la ficción como en la vida real, las experiencias que resultan más extrañas y novedosas se cuelan sin contemplación en toda alma que se precie aventurera. No creo que exagere mucho. De tal manera afectan a los protagonistas esas pequeñas aventuras, que ya todo deja de ser igual. ¿Por qué? Porque ya se cuenta con una historia digna de contar. 
 
Si tengo que atenerme a mi corta experiencia, cada vez que visito algún país cambia mi apreciación y punto de vista de la vida, aunque sea durante un corto periodo de tiempo, aunque sea en el clásico periodo vacacional de agosto. La intensidad de lo vivido hace que llegue a cuestionarme cosas que en apariencia son importantes, pero que vistos desde una óptica diferente pasan a ser triviales e insignificantes. Ya sé que a muchos os pasa algo similar. En el fondo, lo que cualquier persona necesita es luchar contra la rutina que embota sus sentidos. Aunque parezca que hemos perdido la capacidad de asombro, cualidad que caracteriza a los niños desde su más tierna infancia, ésta permanece solamente dormida esperando cualquier oportunidad para "salir del armario" y mostrarse sin tapujos. Viajando nos volvemos unos niños con una capacidad para impresionarnos que nunca sospecharíamos. 
 
No obstante, todavía hay lugares en el mundo que dejan al viajero totalmente descolocado. Son espacios en los que es fácil sentirse fuera de lugar. No sé si es la intensidad del silencio que envuelve esos paisajes, o la comparación de sus dimensiones con aquellos horizontes que nos son más cercanos. Lo que sí es cierto es que hay algo salvaje en su naturaleza, brutal en su ambiente y primigenio en sus formas, que sobrepasa con creces el límite de lo humano. Son los menos, pero haberlos, haylos. 
 
Todo esto viene a cuento por el libro que me acabo de leer, "El leopardo de las nieves" de Peter Matthiessen. La obra discurre en una zona inhóspita del Tíbet en donde los protagonistas de esta historia real van en busca del bharal o cordero azul, una especie en vías de extinción. El viaje está plagado de anécdotas, de situaciones extremas que ponen a prueba la voluntad de la pareja protagonista. El clima marca el paisaje y la forma de ser de sus moradores, gente que a pesar de todo se ha adaptado a esas duras condiciones de vida. No me extraña que el autor del libro haga este comentario que a continuación entresaco:

"La intensidad del silencio en este sitio es un aviso de que los seres humanos están fuera de lugar".

martes, 21 de julio de 2015

ESTO NO ES UNA NOVELA DE DAVID MARKSON


Esto no es una novela ni pretende serlo. Los personajes del libro son célebres, no son sólo escritores, muchos son artistas, pero todos están muertos. Y el autor del libro también es una persona mayor. El libro está escrito al final de su carrera, al final de su vida. Y por eso hay mucha amargura, aunque también bastante ironía, sobre todo cuando lees las sentencias de esa gente célebre respecto a sus compañeros de profesión. Sí, los personajes son célebres, y aunque endiosados en muchos casos, también son muy humanos; con sus defectos, con sus miserias, con sus puntos de vista generados por ese gran ego que trasciende en cada uno de sus actos. 

Ya he comentado antes que muchos son artistas, famosos artistas. No como David Markson, que nunca ha sido un escritor popular. Lo suyo es la introspección, los aforismos y la no ficción. Una mezcla que no resulta agradable para muchos lectores, aficionados a las típicas historias con presentación, nudo y desenlace. Esa es la razón, por la que "Esto no es una novela" resulta tan inclasificable, igual que su propio autor, el que narra, el que anota ideas de otros para su uso posterior.