sábado, 25 de mayo de 2013

HISTORIA ABREVIADA DE LA LITERATURA PORTÁTIL DE VILA-MATAS



Siento una gran admiración por el escritor Vila-Matas labrada a lo largo de la lectura de muchas de sus obras. Nunca me ha decepcionado el autor catalán, ni su peculiar estilo, que considero uno de los mejores y más asentados de toda la literatura escrita en castellano. Vila-Matas es uno de los grandes en este oficio de escribir y no hay mas que seguir su trayectoria para comprobar que hay una coherencia que muchos otros escritores envidiarían. Dicho esto, nadie se imaginará una crítica negativa de este libro que me toca reseñar. Y no la puede haber si uno lee frases entresacadas del libro como estas:

"Y es que si bien se mira, la literatura vivirá mientras alguien que se disponga a escribir una simple carta dude unos instantes acerca de la manera de hacer verosímil lo que se propone decir en ella".

Y si el trabajo para los Shandys pudo convertirse en una droga, según nos cuenta el autor en este libro, para los lectores de Vila-Matas, sus libros resultan adictivos, provocando que ese universo literario se mezcle con la vida, y la vida deje de tener sentido si no es vista desde el punto literario. Al fin y al cabo, que más puede pedir un aficionado a la literatura que encontrar las palabras justas para emprender un viaje por medio de la historia que le es contada:

"¿Pero cómo se convirtieron los alegres, volubles y chiflados shandys en unos héroes de la voluntad? Pienso que es por el hecho de que el trabajo puede convertirse en una droga, en una compulsión. "El pensamiento, que es un narcótico eminente", escribió Walter Benjamín".

Para finalizar esta breve reseña, me gustaría imaginarme que Vila-Matas no es un escritor de culto, que ese trabajó de escribir tiene más que ver con el oficio de artesano que gracias a su pericia y habilidad, y al fruto de su paciencia labrada a lo largo de muchos años de aislamiento, consigue idear unas historias que son siempre la misma historia: su amor por la literatura.

"En realidad, todos estamos haciendo cosas. Más que artistas, que suena hueco y pomposo, somos artesanos, es decir, gente que hace cosas. Un aire de feliz creatividad recorre las estancias del Sanatorio Internacional. Apenas nos vemos entre nosotros, pues como artesanos permanecemos aferrados a nuestra individualidad, pero a veces sopla un viento polar que nos reúne a todos en el patio central, donde, sonrientes y abrigados, intercambiamos miradas de complicidad".









lunes, 20 de mayo de 2013

BILBAO-NEW YORK-BILBAO DE KIRMEN URIBE



Arranca muy bien esta novela de Kirmen Uribe con esa comparación entre los anillos de un tronco y las escamas de un pez:

"Los peces y los árboles se parecen.
Se parecen en los anillos. Si hiciéramos un corte horizontal a un árbol veríamos sus anillos en el tronco. Un anillo por cada año transcurrido, es así como se sabe la edad del árbol. Los peces también tienen anillos pero en las escamas. Y al igual que sucede con los árboles, gracias a ellos sabemos cuantos años tiene el animal.
El anillo de los peces lo crea el invierno. El invierno es el tiempo durante el cual el pez come menos, y el hambre deja una marca oscura en sus escamas porque su crecimiento es menor durante esta época. ..
Y como los anillos de los peces, los momentos más difíciles van marcando nuestras vidas, hasta convertirse en medida de nuestro tiempo. Los días felices, al contrario, pasan deprisa, demasiado deprisa, y enseguida se desvanecen.
Lo que para los peces es el invierno, para las personas es la pérdida. Las pérdidas delimitan nuestro tiempo; el final de una relación, la muerte de un ser querido.
Cada pérdida es un anillo oscuro en nuestro interior".


Muy poético. Sigue en la misma línea metafórica unas páginas más adelante cuando compara el euskera con el mapa de un tesoro:

"Vuestra lengua parece el mapa del tesoro. Si desenfocas el resto de letras y percibes sólo las x, parece como sí te guiarán por la ruta del tesoro".
Me pareció que aquello era lo más bonito que se podía decir de un idioma que no conoces, que se asemejaba a un mapa del tesoro.


También muy poético y con una potencia simbólica admirable. Pero a medida que avanza el libro se va diluyendo mi interés por la lectura de este libro ya que los hechos reales toman el mando de la historia y la ficción narrativa pasa a un segundo término. ¡Qué pena! Sé que es un asunto premeditado y que es una elección personal del autor, pero a mí no me aporta nada por ejemplo, el dato de los kilómetros que faltan para el aterrizaje del avión que conduce a Kirmen Uribe hasta New York, o lo maja y simpática que resulta ser la compañera de asiento que le ha tocado en suerte. Será una cuestión de gustos, pero tanta dosis de realidad me resulta empalagosa y no considero justificado tanto relleno. Se suele decir que la ficción supera a la realidad, nada más evidente en este libro de Kirmen Uribe; que sí, que es una obra de calidad con premio literario incluido, pero que hubiera crecido desde el punto de vista literario si hubiera contado esa "verdad" desde el terreno de la ficción. 

Y aquello que comenzó bien, ya lo dije al comienzo de esta reseña, acaba pasado de vueltas con un poema dedicado a su hijo adoptivo. Un comienzo poético de este libro rematado con un final lacrimoso. No obstante, si mezclamos todos los ingredientes de este relato, los buenos y los fallidos, el resultado final se compensa y se diluye todo aquello que pudo ser y no fue.

viernes, 10 de mayo de 2013

ESE IDIOMA RARO Y PODEROSO DE IBAN ZALDUA




"Ese idioma raro y poderoso", del escritor Iban Zaldua, es un ensayo basado especialmente en aquellos autores que escriben en euskera (ese idioma raro y poderoso del que habla el autor), aunque también se cita a escritores vascos que sólo han escrito sus obras en castellano. De este mundo lleno de peculiaridades y contradicciones (conflicto vasco, nacionalismo frente a no nacionalismo, etc), y que el autor conoce de primera mano, nos habla con maestría Iban Zaldua. El autor nos desgrana con fina ironía y un estilo ameno, su punto de vista sobre el panorama de las letras vascas. Si algo hay que destacar en Iban Zaldua, que lo hay por supuesto, es la habilidad que tiene para utilizar la ironía y no resultar un graciosillo:

"Es posible que la ironía, como he señalado antes, sea un recurso literario subsidiario y modesto, pero en la realidad que nos circunda sigue habiendo muros muy gruesos, y la ironía, por consiguiente, es una de las formas de que disponemos para agrietarlos. Aunque sea un poco". 

Para ello no duda en dar su opinión sobre toda la nómina de escritores que cuentan con cierto prestigio dentro del parnaso literario vasco. Los hay de distintas generaciones, de diferente ideología, y por supuesto, de muy variada calidad literaria. El autor nos recuerda constantemente que el mundo de las letras vascas no es muy diferente al mundo de las letras españolas, francesas, etc. Es evidente que aunque algunos lo pretendan, los vascos no vivimos en un mundo aparte. Y también nos recuerda que hay que alejarse de ese tópico que relaciona habitualmente al euskera con un idioma arcaico. Para Zaldua es evidente que la literatura escrita en euskera está bien viva y que cuenta con varios escritores de primera fila de diferentes generaciones (Atxaga, Harkaitz Kano, Kirmen Uribe, sirven de muestra), que incluso han trascendido a nivel internacional. Como colofón a esta idea, Zaldua cita en su ensayo un poema de Ángel Erro que a continuación detallo y que considero un buen ejemplo de lo que el lector encontrará en este libro, que recomiendo sobre todo por sus acertadas recomendaciones de lectura:

Todo está dicho, desde antiguo
Que todo está dicho, está ya dicho
Todo está dicho, pues, sin remedio
Todo está dicho, pero no por mí.

martes, 7 de mayo de 2013

EL GUARDABARRERA



Camilleri es reconocido en el mundo de la literatura por las obras policiacas que ha escrito ​contando como protagonista al detective Montalvano. "El guardabarrera" se sale de esta temática y se adentra en la italia fascista de la segunda guerra mundial. Y ante la barbarie propiciada por el fascismo, con su poder de delación y su capacidad para generar terror, Camilleri nos describe a una joven pareja que lucha por intentar tener un hijo y salir adelante en la vida. En esta obra no aparece Montalvano, pero sí que hay una pequeña trama detectivesca, una historia rodeada de misterio que tiene como protagonista a un mafioso que colabora con los aliados y que cuenta con múltiples contactos. El autor intencionadamente hace que no sepamos mucho de este mafioso que aparece cuando menos te lo esperas en el libro, como si estuviera oculto entre sus páginas aprovechando la ocasión ​más​ idónea para dejarse ver​. Es el personaje más misterioso, como ya hemos dicho, y el más ambiguo. Me recuerda a esos oscuros personajes surgidos al amparo de las guerras que se enriquecen con la especulación propia del mercado negro. Y como no hay ningún tipo de justicia en esa italia fascista, el ojo por ojo está al orden del día, provocando que un ser tan inocente como nuestro protagonista opte por ​una violenta venganza para saldar sus cuentas.
​Aunque creo que por encima de todo, el autor ha querido destacar la historia de amor de la pareja protagonista, que ​culmina en una metamorfosis ​
​cargada de simbolismo: la mujer que quiere transformarse en un árbol, que quiere dar frutos y ​a que ella no puede ser madre tras sufrir en sus carnes la violencia. Es una peculiar manera de aislarse de la barbarie, de seguir viva aunque sea transformándose.

viernes, 26 de abril de 2013

LEÓN EL AFRICANO




"A mí, Hassan, hijo de Mohamed el alamín, a mí Juan León de Médicis, circuncidado por la mano de un barbero y bautizado por la mano de un Papa, me llaman hoy el Africano, pero ni de África, ni de Europa, ni de Arabia soy.  Me llaman también el Granadino, el Fesí, el Zayyati, pero no procedo de ningún país, de ninguna ciudad, de ninguna tribu. Soy hijo del camino, caravana es mi patria y mi vida la más inesperada travesía".

No sé si será el mejor comienzo de un libro que he leído en mi vida, pero sin duda alguna sí que está entre los más cautivadores. Después de leer este párrafo es imposible no dejarse llevar por la historia de este personaje llamado León el Africano. Unas vivencias que le llevan a conocer gran parte del mundo conocido de esa época. Un gran viajero sin patria que ya desde muy joven formó parte de una caravana que lo llevó hasta Tombuctú. En esos viajes pasó hambre, frío y todo tipo de penalidades, pero nunca fueron razón suficiente como para plantearse dejar esa vida de trotamundos que no conoce fronteras. El libro de Amin Maalouf está en todo momento a la altura de este personaje histórico. Se narra la vida del protagonista año tras año, sin pretender ensalzar su figura mediante un estilo recargado y adulador. El resultado de este trabajo es el ensamblaje perfecto del estilo del libro con la sencillez del protagonista y su natural personalidad. Incluso cuando León el Africano trata con personajes históricos tan relevantes como el Papa Clemente VII o el Papa León X, el lector saca una impresión de cercanía que choca con la imagen histórica que hemos estudiado de ellos. En definitiva, no hay mejor forma de sumergirse en los hechos históricos que se narran en el libro (por ejemplo la toma de Granada por los Reyes Católicos o la expansión del imperio otomano), que leyendo la interesante vida de León el Africano. De igual manera, uno se deleita leyendo los pasajes más privados de la vida del viajero, que muestran lo que se viene a llamar en términos históricos la intrahistoria de esos años, siempre a la sombra de esos grandes acontecimientos. Los dos aspectos se compenetran y son de la misma importancia para hacernos una imagen fiel de la época. 

miércoles, 17 de abril de 2013

TREKING POR EL JEBEL SAGHRO



Hace tiempo que quería viajar por Marruecos. En mi entorno de amigos y conocidos casi todo el mundo ya conocía este país. Me figuro que su cercanía a España era el principal motivo, aunque seguramente también influía la posibilidad de realizar un treking por un país que cuenta con la cordillera del Atlas y el aliciente de poder hacer cima en varios de sus montes de más de cuatro mil metros. Esta Semana Santa se nos presentó la posibilidad de hacer un treking con la agencia de viajes Banoa por el Jebel Saghro, una de las zona menos conocidas de Marruecos y que era totalmente desconocida para nosotros. A pesar del primer día en Marraketch en el cual nos llovió desde que aterrizamos en el aeropuerto, la aventura que iniciamos en la población de Ait Hadoun comenzó con buen tiempo, ya que en todo el recorrido tuvimos la suerte de gozar con una temperatura primaveral que acompañaba nuestro deambular por la geografía del Saghro. Menos mal, no me quiero imaginar todo un treking pasado por agua. Hasta que no te adentras en este territorio no sabes con qué tipo de vistas te vas a ver rodeado. En el Saghro el paisaje dominante es del tipo volcánico, con sus peculiares formaciones rocosas que el viento se ha encargado de modelar a lo largo de los años. Si a esto añadimos que el Saghro es una región semidesértica próxima al Sahara, hay que remarcar la importancia de conocer dónde se ubican los puntos de agua que nos permitirán sobrevivir en estas áridas tierras, y que gracias a la experiencia de nuestros guías y muleros solventamos sin dificultad.
Si algo destaca por encima de todo en este treking es que cada día vas a más, ya que jornada tras jornada el paisaje resulta más agradecido para el caminante. También resaltaría para información del viajero interesado, que es una zona muy poco habitada en donde se asientan pequeños poblados bereberes, algunas haimas aisladas, y que resulta muy difícil coincidir con otros turistas durante todo el trayecto.
Y para convencer a todo aquel que quiera desplazarse a esta apartada zona de Marruecos, os puedo comentar que no sólo se disfruta con la caminata diaria, sino que es toda una experiencia dormir cada día en tienda de campaña, como en el fascinante plateau de Anou N'el-Marss a casi dos mil metros de altitud, o ser testigos al anochecer como el sol enrojece una gran mole rocosa en el plateau de Tissgdal, justo un instante, y antes de que te des cuenta te envuelven las sombras de la noche, o tener la suerte de vivir la magia de una noche de luna llena en un lugar tan remoto como Tajalach, o contemplar las impresionantes vistas que casi te hacen adivinar el desierto del Sahara desde la cima del Amlal a 2700 metros de altitud. Y por si todo esto fuera poco, cuando llegas al monte Kouaduch, la última cima del viaje de 2592 metros de altitud, y desde su altura contemplas las vistas de todo lo que has sido capaz de andar a lo largo de este treking, te sientes orgulloso y contento porque has vivido una experiencia muy intensa que recordarás toda la vida. 

El final del treking se sitúa en la localidad de Tagdilt. En el albergue hay duchas y un techo que nos cobija, pero que ya nos resulta un tanto extraño después de varios días durmiendo bajo las estrellas.

jueves, 21 de marzo de 2013

CATARATAS VICTORIA



Fue hace más de seis meses cuando finalizó nuestro viaje por Namibia, Botswana y Zimbabwe. El mejor viaje del que he tomado parte, por lo menos hasta ahora. Como colofón a tantos días inolvidables los dos últimos días por tierras africanas los pasamos en Cataratas Victoria, en concreto, alojados en el mítico hotel Cataratas Victoria con su característico estilo victoriano. Choca mucho encontrarse todo este ambiente de lujo en mitad del continente africano, sobre todo si hablamos de países en donde la pobreza es un mal endémico. Todo este despropósito es fruto del colonialismo, que creaba este tipo de "islas de confort" como si fueran un espejismo en medio de un continente explotado en todos los sentidos. Ahora, nosotros aprovechamos ese lujo para instalarnos cómodamente en el hotel en donde somos atendidos como grandes señores por el servicial personal del hotel. A la tarde decidimos hacer la visita a las míticas Cataratas Victoria, tan cercanas al hotel que incluso se puede ir dando un pequeño paseo. "El humo que truena", traducción al castellano del topónimo nativo, enseguida hace honor a su nombre, ya que a cierta distancia se intuye una columna de humo ocasionada por el estruendo que produce el agua al caer desde tan elevada altura. Y la visión de cerca no desmerece en nada. El parque cuenta con varios miradores numerados en donde disfrutar de la contemplación de las cataratas. Los más bonitos son aquellos en los que el agua despedida de la catarata salpica de tal manera que es imposible no mojarse. Esa sensación de cercanía es impresionante. También destacan por encima de otros los tramos en donde te puedes asomar al vacío desde el mismo borde del precipicio para poder contemplar la caída de casi 100 metros que tiene la cascada en esos puntos.

Al día siguiente, madrugamos para hacer el famoso rafting de Cataratas Victoria por el río Zambeze. Es un rafting con varios tramos de grado cinco y uno de grado seis, y nos han advertido que este año resulta más peligroso por el menor caudal del río. A orillas del río Zambeze recibimos las primeras instrucciones de supervivencia que nos ponen los pelos de punta. Mejor no pensar, dejar la mente en blanco y que pase lo que tenga que pasar. Empieza la atracción. Remamos con fuerza hacia el primer tramo del río y lo pasamos sin contratiempo. Así hasta que un tanto confiados enfilamos otro tramo de grado medio y nos vamos al agua. La primera vez que salgo despedido de la barca y voy de cabeza al agua, siento que estoy a merced de la corriente, que paso sin control por remolinos y sifones a la vez que sorteo alguna roca que otra en mitad del cauce. No he tragado tanta agua en mi vida. De vuelta en la barca, acometemos otro tramo más complicado, un grado cinco. Y otra vez al agua. Y como no hay dos sin tres, en el siguiente tramo también volcamos. Tengo que reconocer que la impresión no es la misma, que se hace "callo" con esto de estar tanto en el agua de remolino en remolino. No lo lleva tan bien una compañera de barca, que en un tramo que hemos volcado ha tragado tanta agua que sufre un ataque de pánico. Toca tranquilizar y hacer equipo para intentar salir de esta complicada situación. Nos queda más de la mitad del rafting y nos conjuramos los seis tripulantes de la barca para coordinarnos con los remos y dar lo mejor de nosotros. Nuestro guía, conocido por Titanic, parece un hombre tranquilo, pero en esos momentos de incertidumbre no nos puede resultar más agorero su mote. Nuestra suerte cambia y pasamos varios tramos peligrosos sin tragar agua. Gritamos hasta quedarnos roncos cada vez que superamos un nuevo sector peligroso y nuestra confianza va subiendo a medida que discurre la travesía por el río. Por fin llegamos sanos y salvos al final del rafting. Estábamos advertidos de la dificultad del rafting, y hay que reconocer que tal y como salimos de magullados de esta actividad extrema, no les faltaba razón. Eso sí, la experiencia no nos la quita nadie y tampoco el diploma que acredita nuestra participación en tan renombrado rafting.


Ya sólo nos queda juntar a todo el grupo en la última cena. Buena comida junto a una buena compañía. Es la despedida y todos estamos un poco emocionados. Esto se acaba y de tanto como hemos disfrutado nadie quiere regresar. Y ya que estamos en África, este continene que tanto nos gusta a todos, ¿por qué no nos quedamos y seguimos viaje?