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jueves, 15 de enero de 2015

EL MAL DE MONTANO DE ENRIQUE VILA-MATAS

El mal de Montano, es un libro más de Vila-Matas en donde cabe todo el amor que siente el autor por la literatura. Tal es su fuerza, que como nos recuerda incluso el propio autor, puede provocar el más absoluto aislamiento y un distanciamiento de la realidad brutal.

"Precisamente porque la literatura nos permite comprender la vida, nos deja fuera de ella. Es duro, pero a veces es lo mejor que puede pasarnos. La lectura, la escritura buscan la vida, pero pueden perderla precisamente porque están enteramente concentradas en la vida y en su propia búsqueda".

Vila-Matas se hace valer de las citas literarias para tirar del hilo de la trama en este libro. Gracias a ellas, y valiéndose de los diarios de sus admirados escritores, construye un mundo literario propio gracias a ese estilo tan característico que le ha dado fama y prestigio a nivel mundial.

"No conocerse nunca o sólo un poco y ser un parásito de otros escritores para acabar teniendo una brizna de literatura propia".

Y la escritura de Vila-Matas se realimenta de su propia experiencia lectora. Es tal su fuerza que transforma la propia vida del escritor. Resulta por tanto curioso comprobar esa transformación, esa deriva hacia un mundo que ya no resulta ajeno sino tan personal como toda la experiencia vivida a lo largo de la vida.

"Al igual que otros diaristas, no escribo para saber quién soy, sino para saber en qué me estoy transformando".

Yo también entresaco algunas citas literarias de su libro para de la misma manera comprobar que aquello que escribieron otros escritores coincide con mis propias experiencias; o las hago mías en virtud de no sé qué criterio; o simplemente disfruto al comprobar la transformación que está experimentando mi vida desde que la literatura ha llegado para quedarse.

"No hago nada sin alegría. Con esta frase, Montaigne quería indicar que el concepto de lectura obligatoria es un concepto falto. Si encontraba un pasaje difícil en un libro, Montaigne lo dejaba. Y es que él veía en la lectura una forma de felicidad".

"Suelo responder a los que me preguntan por la razón de mis viajes: sé bien de lo que huyo, mas no lo que busco. En cualquier caso es mejor cambiar un estado malo por otro incierto".

viernes, 11 de abril de 2014

KASSEL NO INVITA A LA LÓGICA (SEGUNDA PARTE)

Vida y muerte en tres citas de "Kassel no invita a la lógica":

"Una vez oí decir que la verdadera vida no es la que llevamos, sino la que inventamos con nuestra imaginación".

 
 

"Quizás tanto optimismo se debiera a que allí en Kassel había recobrado los mejores recuerdos de mis inicios de artista. Mi admiración, por ejemplo, por aquellos que habían hecho de la escritura su destino: Kafka, Mallarmé, Joyce, Michaux, aquellos para los que la vida apenas era concebible fuera de la literatura, aquellos que hicieron con sus vidas literatura".



"La inscripción en la tumba de un gran genio ya casi olvidado, Martinus von Biberach:
[Vengo de no sé dónde,/ soy no sé quién,/ muero no sé cuándo,/ voy a no sé dónde,/ me asombro de estar tan alegre.]"

martes, 25 de marzo de 2014

KASSEL NO INVITA A LA LÓGICA


"Porque contrariamente a lo que creen tantos, no se escribe para entretener, aunque la literatura sea de las cosas más entretenidas que hay, ni se escribe para eso que se llama "contar historias", aunque la literatura está llena de relatos geniales.

 No. Se escribe para atar al lector, para adueñarse de él, para seducirlo, para subyugarlo, para entrar en el espíritu de otro y quedarse allí, para conmocionarlo, para conquistarlo". 



"En aquella habitación blanca de Ceal Floyer se exponía la necesidad del artista de continuar siempre en busca del difícil acierto, lo que me recordó la tarde en la que en un coloquio una mujer me preguntó cuándo pensaba dejar de hundir en la niebla a mis pobres personajes tan solitarios (...) 


La mujer me reprochó entonces la oscuridad de mis textos. Señora, por favor, dije airado, ¿no vio usted lo oscuro y complejo que es el mundo? Pero poco después me fijé en la luz del día, que era suave y hermosa. Y pensé: uno quisiera verlo todo con tanta claridad".



* Textos entresacados del libro de Enrique Vila-Matas "Kassel no invita a la lógica".

lunes, 13 de enero de 2014

FUERA DE AQUÍ



En este libro sobre Vila-Matas se recoge la conversación mantenida entre su traductor francés André Gabastou y el propio escritor basada en una relación que parece trascender la vertiente profesional. El libro se estructura de tal manera que en cada capítulo se comenta una obra publicada por el escritor incluyéndose fragmentos del mismo a modo de ilustración. "Fuera de aquí" es un curioso trabajo para el que se considere un entusiasta de su estilo o simplemente un seguidor de la literatura de Vila-Matas. No hay que buscar en este libro ni primicias literarias ni tesoros escondidos que sirvan para mitificar la figura del escritor. No obstante, tampoco es un libro más sobre Vila-Matas. Por medio de esta larga entrevista se aprecia la evolución estilística del escritor, su maduración como escritor y las bases de su procedimiento literario tal y como se recoge en la siguiente cita que entresaco del libro:


"Las citas tiene un interés especial, ya que uno es incapaz de citar algo que no sean sus propias palabras, quienquiera que las haya escrito. No tenía en esa época noción de pecado al sustraer frases de otros para incorporarlas a mis textos. Sí veía algo que me parecían mis propias palabras, me lo quedaba sin más problema. Creo que en parte actuaba así de una forma sinceramente muy inocente y porque necesitaba que ciertos escritores me apoyarán. Tenía ciertas inseguridades y necesitaba de protección. Sin saberlo entonces, se había puesto en marcha un procedimiento literario que en el futuro sería uno de los ejes de mi obra".

En definitiva, la obra de Vila-Matas es fruto de un sinfín de matices que surgen de la peculiar asimilación de la experiencia de Vila-Matas como lector, junto con una busqueda de la verdad literaria por medio del uso de una voz tan personal que su eco resuena más si cabe en el vacío general de la actualidad literaria. Las historias de Vila-Matas llegan al corazón del letraherido por medio de diferentes caminos que el escritor ha trazado en cada uno de sus libros. No hay un solo camino, como tampoco hay un solo destino para el viajero.

sábado, 25 de mayo de 2013

HISTORIA ABREVIADA DE LA LITERATURA PORTÁTIL DE VILA-MATAS



Siento una gran admiración por el escritor Vila-Matas labrada a lo largo de la lectura de muchas de sus obras. Nunca me ha decepcionado el autor catalán, ni su peculiar estilo, que considero uno de los mejores y más asentados de toda la literatura escrita en castellano. Vila-Matas es uno de los grandes en este oficio de escribir y no hay mas que seguir su trayectoria para comprobar que hay una coherencia que muchos otros escritores envidiarían. Dicho esto, nadie se imaginará una crítica negativa de este libro que me toca reseñar. Y no la puede haber si uno lee frases entresacadas del libro como estas:

"Y es que si bien se mira, la literatura vivirá mientras alguien que se disponga a escribir una simple carta dude unos instantes acerca de la manera de hacer verosímil lo que se propone decir en ella".

Y si el trabajo para los Shandys pudo convertirse en una droga, según nos cuenta el autor en este libro, para los lectores de Vila-Matas, sus libros resultan adictivos, provocando que ese universo literario se mezcle con la vida, y la vida deje de tener sentido si no es vista desde el punto literario. Al fin y al cabo, que más puede pedir un aficionado a la literatura que encontrar las palabras justas para emprender un viaje por medio de la historia que le es contada:

"¿Pero cómo se convirtieron los alegres, volubles y chiflados shandys en unos héroes de la voluntad? Pienso que es por el hecho de que el trabajo puede convertirse en una droga, en una compulsión. "El pensamiento, que es un narcótico eminente", escribió Walter Benjamín".

Para finalizar esta breve reseña, me gustaría imaginarme que Vila-Matas no es un escritor de culto, que ese trabajó de escribir tiene más que ver con el oficio de artesano que gracias a su pericia y habilidad, y al fruto de su paciencia labrada a lo largo de muchos años de aislamiento, consigue idear unas historias que son siempre la misma historia: su amor por la literatura.

"En realidad, todos estamos haciendo cosas. Más que artistas, que suena hueco y pomposo, somos artesanos, es decir, gente que hace cosas. Un aire de feliz creatividad recorre las estancias del Sanatorio Internacional. Apenas nos vemos entre nosotros, pues como artesanos permanecemos aferrados a nuestra individualidad, pero a veces sopla un viento polar que nos reúne a todos en el patio central, donde, sonrientes y abrigados, intercambiamos miradas de complicidad".









miércoles, 11 de julio de 2012

AIRE DE DYLAN




He vuelto a Vila-Matas con la lectura de Aire de Dylan. Bueno, nunca me he
alejado mucho de su benéfica influencia basada en un estilo que destila tanto amor por la literatura que llega incluso a mezclarse en sus ficciones, formando capas y capas superpuestas unas a otras de forma muy personal. Las referencias literarias se mezclan con la vida imaginaria de los protagonistas de sus libros, y aunque hay lectores que puedan despistarse en esa trama que oculta a veces el argumento de la obra, los que seguimos habitualmente a Vila Matas sabemos apreciar esa erudición que claramente no es un artificio decorativo. Y, sin más preámbulos, paso a comentar lo que me ha parecido este libro. Antes de empezar entresaco un comentario que me ha gustado del último artículo de Vila-Matas en El País: La literatura no es más que un pacto entre el lector y el escritor para crear un espacio de imaginación común. Ese pacto se cumple perfectamente en Aire de dylan. El espacio de imaginación creado no es un espacio vacío de contenido, ya que en su obra no se genera ningún devastador agujero negro, como en otras lecturas sin sentido que de vez en cuando se cruzan en el camino del aficionado a la literatura. Gracias a la lectura de Aire de Dylan he tenido la suerte de gravitar en ese espacio sin enterarme de lo que sucedía en el resto del mundo, aislado de la realidad, sumergido en la ficción que es al fin y al cabo otra realidad distinta a la ya habitual. Ya sé que sólo hablo de sensaciones, que todavía no he comentado ni de qué va este nuevo libro de Vila-Matas. Pero para eso están los demás blogueros especializados en reseñas literarias y los eruditos críticos literarios que escriben su opiniones en los suplementos de cultura. No sé si será que ya no valgo para destripar textos con la frialdad que se le supone a ese cometido; no sé si será que me he vuelto muy sensible, pero en esta entrada sólo he hablado de sensaciones comunes; o eso espero.

miércoles, 5 de mayo de 2010

DUBLINESCA



Si las cenizas del volcán Islandés lo permiten, este fin de semana Elena y yo viajaremos a Dublín. Se trata de una pequeña escapada para poder conocer esta ciudad tan relacionada con el mundo de la literatura gracias a sus famosos escritores nacidos allí. En pocas horas recorreremos sus calles, beberemos cerveza en sus pubs y visitaremos algún museo o catedral. Bueno, dependerá de cómo nos distribuyamos el poco tiempo con el que contamos. Esta parrafada me sirve de introducción para comentar que el último libro que me he leído ha sido Dublinesca, de Enrique Vila-Matas. En este libro se habla mucho sobre Dublín, y también mucho sobre James Joyce y Samuel Beckett. Nunca me ha decepcionado Vila-Matas, porque leyendo sus libros uno respira literatura por los cuatro costados. El escritor sabe transmitir su amor por la literatura en cada una de sus páginas, y esa peculiaridad le hace ser diferente a la mayoría de los escritores. En este libro se describen varios momentos de transición que afectan tanto al protagonista del libro, un editor catalán recientemente retirado de sus negocios, como a lo que Vila-Matas denomina “un cambio de época”, en el que se advierte la primacía de la era digital frente a la era Gutemberg. Y como todo cambio, provoca desconcierto e incertidumbre, como la del propio editor, un hikikomori que canaliza toda su energía en su nueva adicción a internet, y de paso, intenta aparcar su aburrimiento con este nuevo entretenimiento y fuente de información. El lector de Dublinesca también se siente como un hikikomori cualquiera, porque siempre pasa con Vila-Matas que las continuas referencias que aparecen en sus libros te obligan a traspasar los límites del papel. Si hay libros en los que es necesario contar con una enciclopedia de apoyo o estar en red para ampliar la información de lo que estamos leyendo, Dublinesca es uno de de ellos.