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viernes, 8 de abril de 2016

EL ADVERSARIO DE EMMANUEL CARRÈRE

La historia de las dobles personalidades siempre me ha interesado. Personas que parecen llevar una vida ordenada, monótona e incluso en cierta manera aburrida, estalla la bomba, y todo el mundo se entera por los medios de comunicación que son realmente un asesino en serie o un estafador e invasor de impuestos. También puede suceder, sin ser tan llamativo, que un hombre que parece llevar una vida gris, vamos, el típico oficinista recluido en su despacho con sus pilas de papeles que no le dejan ver el horizonte, resulta que el día menos pensado se destapa por casualidad que también es una persona que desarrolla una actividad artística de puertas para dentro que nadie hubiera relacionado con su vida pública. Así se descubren vocaciones literarias, musicales o inquietudes de lo más variopintas que dejan a más de uno con la boca abierta.

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Las malas lenguas dicen que ella cedió por agotamiento. Que estaba conmovida, enternecida tal vez, pero no enamorada. ¿Quién lo sabe? ¿Qué sabemos del misterio de las parejas? Lo que sabemos es que durante diecisiete años celebraron el primero de mayo, que no era la fecha del aniversario de su bod
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, sino la del día en que Jean-Claude se atrevió a decirle a Florence: "Te quiero", y que después de esta declaración tuvo con ella -y, probablemente, ella con él- sus primeras relaciones sexuales. Jean-Claude tenía veintiún años
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El "Adversario" de Emmanuel Carrère, es una obra cuyo protagonista lleva una doble vida basada en la mentira. Nadie cuestiona su carrera profesional ni su poder adquisitivo hasta que todo explota de forma tan violenta que su curiosa historia, que no quiero desvelar, y que está basada en hechos reales, inspiró este libro de Carrère. 
En ningún momento de la historia sospechamos que el protagonista se esfuerce por ser verosímil. Jean-Claude no intenta "colarnos" su verdad porque hasta él mismo parece estar autoconvencido con esa versión idealizada de su estatus. Es como si no sintiera realmente que todo la historia es en realidad fruto de su "adversario". Y ese adversario es su otro yo, que ha fagocitado al personaje real hasta el límite de la confusión.

"Al igual que se había inventado, de adolescente, una enamorada que se llamaba Claude, había inventado aquella agresión para desviar la atención hacia él.
-Pero, después, ya no sabía si era verdad o mentira. No tengo, por supuesto,el recuerdo de la agresión real, pero tampoco el de haberla fingido, de haberme desgarrado la camisa o haberme arañado yo mismo. Si reflexiono, me digo que debí hacerlo, pero no 
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e acuerdo. Y terminé por creer que me habían agredido de verdad.
Lo más extraño de esta confesión es que nada le obligaba a hacerla. Dieciocho años después, era imposible comprobar la historia. Ya lo era cuando, al volver al club, la refirió a sus amigos. Por otra parte, no se tenía en pie, y por eso, paradójicamente, a nadie se le ocurrió ponerla en duda. Un mentiroso, por lo general, se esfuerza en ser verosímil: como lo que contaba no lo era, debía de ser cierto".

jueves, 11 de febrero de 2016

HIJO DE JESÚS DE DENIS JOHNSON


Un libro de relatos que narra crudas historias, desgarradoras de principio a fin. Alcohólicos en rehabilitación, drogadictos que se pasan de la raya y mueren de una sobredosis, marcas de navajazos en el cuerpo y algún que otro cuchillo clavado en la cuenca de un ojo, gente marginal que transita entre la cárcel y las calles más peligrosas de los suburbios. Pero también seres humanos que intentan sobrevivir a su manera. Personas que cuentan con sentimientos, que se enamoran, que lloran y que valoran cada instante de su vida. 

"Yo andaba detrás de una bailarina de diecisiete años que hacía la danza del vientre y que siempre iba acompañada por un chico que decía ser su hermano, pero no era su hermano, era solo alguien que estaba enamorado de ella y a quien ella permitía que anduviera por ahí porque así es la vida".

Aunque sí, también hay gente que se tilda de perdedora y que no le importa descarriarse aún más y "perder" más años de su vida. Vivir peligrosamente marca a fuego lento el cuerpo y el alma de estos personajes, que son los héroes y villanos de sus propias historias.  

"Esa noche me senté en un reservado frente a Kid Williams, un ex boxeador. Sus manos negras estaban llenas de bultos y mutiladas. Siempre tuve la sensación de que en cualquier momento podría alargar esas manos y estrangularme hasta la muerte. Hablaba con dos voces distintas. Rondaba los cincuenta años. Había desperdiciado su vida por completo. El tipo de persona que nos resulta muy querida a los que apenas llevamos desperdiciando nuestras vidas unos cuantos años. Sentado frente a Kid Williams te importaba menos seguir así durante uno o dos meses más".

lunes, 25 de enero de 2016

VOCES DE CHERNÓBIL DE SVETLANA ALEXIEVICH

Al hilo del último artículo publicado por Vila-Matas en El País titulado "Handke ante la gran cháchara", en donde se sorprendía por la cantidad de información que todos los ciudadanos reciben diariamente a través de los medios de comunicación, y en donde todo parece ser de vital importancia para las personas, entresaco esta frase del libro "Voces de Chernóbil" de Svetlana Alexievich que me ha parecido muy apropiada para esta cuestión:

"¿Por qué me he pasado tanto tiempo, horas enteras, días, delante del televisor, entre montones de periódicos? Lo principal es la vida y la muerte.
No existe nada más. No hay nada más que colocar en la balanza. He comprendido que solo tiene sentido el tiempo vivido. Nuestro tiempo vivido".

Como bien dice Vila-Matas en su artículo, la verdadera realidad se nos muestra mucho mejor en los libros que en esas informaciones de última hora que nos venden como si fueran el acontecimiento del momento más importante a nivel mundial

La realidad también puede transformarse en verdadera poesía cuando una gran escritora/periodista, como es Svetlana Alexievich, logra resumir la tragedia de los desplazados por el desastre de Chernóbil con la siguiente frase. La imagen sugerida no puede ser más impactante:

"La gente se ha marchado, y en las casas se han quedado a vivir sus fotografías".

En este libro, los protagonistas son las personas que vivieron de primera mano la tragedia nuclear de Chernóbil en la extinta Unión Soviética. Gente humilde en la mayoría de los casos, pero también personas importantes dentro del aparato del partido que miraron hacia otro lado en vez de implicarse activamente dada la magnitud del desastre. Intentaron acallar esta tragedia y lo único que consiguieron fue acabar con el futuro de multitud de personas que se dejaron arrastrar sacrificando sus vidas por un puñado de rublos y unas cuantas medallas. Ahora, esas condecoraciones acumulan polvo en las casas de sus familiares:

"El hombre ha resultado ser peor de lo que creía. Cada uno encontraba alguna justificación. Alguna explicación. Yo he hecho el experimento conmigo misma. Y, en una palabra, he comprendido que en la vida las cosas más terribles ocurren en silencio y de manera natural".

viernes, 20 de noviembre de 2015

FORMAS DE VOLVER A CASA DE ALEJANDRO ZAMBRA

Reflexiones sobre la literatura, sobre el oficio de escribir y sobre el papel de sentirse escritor. Estos pensamientos se ponen en boca del narrador, que a modo de diario nos cuenta una historia basada en los recuerdos. Un terremoto es la excusa o el desencadenante que agita su memoria y que da pie para escribir un relato basado en una parte de su vida.

"Leer es cubrirse la cara, pensé. Leer es cubrirse la cara. Y escribir es mostrarla".

Este libro lo he cogido prestado de la biblioteca. Y cada una de las frases que he entresacado estaban también subrayadas por un lector anterior. A parte de analizar lo correcto de su actitud, he sentido que esa persona dejaba su rastro llevado por un arrebato. No lo conozco, pero creo intuir que sus inquietudes y sus pesadillas son las mismas que las que a mí me persiguen. 

"Al escribir nos comportamos como hijos únicos. Como si hubiéramos estado solos siempre. A veces odio esta historia, este oficio del que ya no puedo salir. Del que ya no voy a salir". 

Me lo imagino escribiendo un texto similar al mío. Un relato que le sirve como válvula de escape y que canaliza sus inquietudes creativas. Él o ella, porque el arte no conoce de géneros, se siente atraído también por el proceso creativo, por eso que llanamente se denomina el oficio de escritor. Un oficio en donde la curiosidad sirve de excusa para que la imaginación fluya.

"Pienso en este oficio extraño, humilde y altivo, necesario e insuficiente: pasarse la vida mirando, escribiendo".

miércoles, 23 de septiembre de 2015

EL LEOPARTDO DE LAS NIEVES DE PETER MATTHIESSEN

Los grandes viajes suponen una transformación en la vida del viajero. Tanto en la ficción como en la vida real, las experiencias que resultan más extrañas y novedosas se cuelan sin contemplación en toda alma que se precie aventurera. No creo que exagere mucho. De tal manera afectan a los protagonistas esas pequeñas aventuras, que ya todo deja de ser igual. ¿Por qué? Porque ya se cuenta con una historia digna de contar. 
 
Si tengo que atenerme a mi corta experiencia, cada vez que visito algún país cambia mi apreciación y punto de vista de la vida, aunque sea durante un corto periodo de tiempo, aunque sea en el clásico periodo vacacional de agosto. La intensidad de lo vivido hace que llegue a cuestionarme cosas que en apariencia son importantes, pero que vistos desde una óptica diferente pasan a ser triviales e insignificantes. Ya sé que a muchos os pasa algo similar. En el fondo, lo que cualquier persona necesita es luchar contra la rutina que embota sus sentidos. Aunque parezca que hemos perdido la capacidad de asombro, cualidad que caracteriza a los niños desde su más tierna infancia, ésta permanece solamente dormida esperando cualquier oportunidad para "salir del armario" y mostrarse sin tapujos. Viajando nos volvemos unos niños con una capacidad para impresionarnos que nunca sospecharíamos. 
 
No obstante, todavía hay lugares en el mundo que dejan al viajero totalmente descolocado. Son espacios en los que es fácil sentirse fuera de lugar. No sé si es la intensidad del silencio que envuelve esos paisajes, o la comparación de sus dimensiones con aquellos horizontes que nos son más cercanos. Lo que sí es cierto es que hay algo salvaje en su naturaleza, brutal en su ambiente y primigenio en sus formas, que sobrepasa con creces el límite de lo humano. Son los menos, pero haberlos, haylos. 
 
Todo esto viene a cuento por el libro que me acabo de leer, "El leopardo de las nieves" de Peter Matthiessen. La obra discurre en una zona inhóspita del Tíbet en donde los protagonistas de esta historia real van en busca del bharal o cordero azul, una especie en vías de extinción. El viaje está plagado de anécdotas, de situaciones extremas que ponen a prueba la voluntad de la pareja protagonista. El clima marca el paisaje y la forma de ser de sus moradores, gente que a pesar de todo se ha adaptado a esas duras condiciones de vida. No me extraña que el autor del libro haga este comentario que a continuación entresaco:

"La intensidad del silencio en este sitio es un aviso de que los seres humanos están fuera de lugar".

martes, 21 de julio de 2015

ESTO NO ES UNA NOVELA DE DAVID MARKSON


Esto no es una novela ni pretende serlo. Los personajes del libro son célebres, no son sólo escritores, muchos son artistas, pero todos están muertos. Y el autor del libro también es una persona mayor. El libro está escrito al final de su carrera, al final de su vida. Y por eso hay mucha amargura, aunque también bastante ironía, sobre todo cuando lees las sentencias de esa gente célebre respecto a sus compañeros de profesión. Sí, los personajes son célebres, y aunque endiosados en muchos casos, también son muy humanos; con sus defectos, con sus miserias, con sus puntos de vista generados por ese gran ego que trasciende en cada uno de sus actos. 

Ya he comentado antes que muchos son artistas, famosos artistas. No como David Markson, que nunca ha sido un escritor popular. Lo suyo es la introspección, los aforismos y la no ficción. Una mezcla que no resulta agradable para muchos lectores, aficionados a las típicas historias con presentación, nudo y desenlace. Esa es la razón, por la que "Esto no es una novela" resulta tan inclasificable, igual que su propio autor, el que narra, el que anota ideas de otros para su uso posterior. 

martes, 23 de junio de 2015

GUERRA Y GUERRA DE LASZLO KRASZNAHORKAI

Korin, el protagonista de este libro, habla y habla, y Laszlo Krasznahorkai, el autor del mismo, escribe y escribe un largo monólogo que deja sin respiración al lector. Las frases se suceden casi sin interrupción, como si sólo fueran incoherentes pensamientos que nacen en la cabeza del protagonista, o más bien, en la cabeza del propio escritor. A veces, no sé si el que habla es el protagonista en su mundo de ficción o es el propio escritor el que explica su proceso narrativo:

"A veces me gusta mucho detenerme y dejarlo todo así sin más, dijo una vez Korin en la cocina, tras lo cual guardó silencio y permaneció mirando el suelo durante unos minutos, pero después alzó la cabeza y añadió con suma parsimonia: Porque se ha interrumpido dentro de mí y me canso".

Otras veces, soy yo mismo el que oye voces. Ya no sé si las oigo dentro de mi propia cabeza mientras busco el camino perdido de esta narración, o es que me he metido tanto en la piel del personaje que hago míos todos sus pensamientos, por locos y disparatados que sean. Al fin y al cabo, yo también me dejo arrastrar por la belleza de esta historia, hasta perder el norte si hace falta buscando el centro del mundo.

No creo que esta breve reseña/comentario/impresión o como se la quiera llamar, deba pasar a la posteridad por méritos propios, no obstante, queda colgada en internet para todo aquel que navegue sin rumbo fijo, y no le importe perder unos minutos en su lectura. Espero y deseo que estas pocas líneas sirvan de motivación para leer lo que realmente importa: Guerra y Guerra de Laszlo Krasznahorkai.

domingo, 7 de junio de 2015

CARTAS DE JOSEPH ROTH




"Escribo cada día sólo para perderme en destinos inventados".

"Sólo conozco el mundo, creo yo, cuando escribo, y cuando dejo la pluma estoy perdido".

Leo las cartas de Joseph Roth, muchas de las cuales fueron dirigidas a su gran amigo, el escritor Stefan Zweig, y se me queda grabada una imagen, la de un hombre al servicio de la escritura. Todas sus penurias económicas y familiares no son más que males que limitan su capacidad para trabajar y merman su concentración en aquello que más le importa: escribir, escribir, escribir...

"¡Qué gran logro si pudiera uno concentrar toda su fuerza en el trabajo y no derrocharla en cien estupideces! Siempre creo que sólo el hombre puramente egoísta es capaz de explotar la total medida de su talento".

Y muchas de sus preocupaciones giran sobre el mismo problema: el tiempo que el escritor necesita para desarrollar su proceso creativo. Aunque éste, es un problema que incluso su mejor amigo Zweig, también no deja de darle vueltas Es como si estos escritores vivieran en un mundo diferente, que sólo se vale del mundo real para entresacar las historias que narran en su mundo de ficción.

"No se preocupe por la bebida. Más que arruinarme, me conserva. Quiero decir que el alcohol, sí acorta la vida, pero impide la muerte inmediata. Y para mí no se trata de alargar la vida, sino de impedir la muerte inmediata". 

No me extraña que en muchas ocasiones, ese camino resulte tan duro de transitar, tan solitario que sea fácil desorientarse, y tan empinado que se sienta el vértigo de las alturas desde esa nube en la que viven muchos escritores. Y ese vértigo, lo sobrellevó Joseph Roth trasegando litros y litros de alcohol a lo largo de su vida. Una vida que no piensa en el futuro, que intenta sobrellevar el presente con el único ánimo de escribir y escribir.

martes, 19 de mayo de 2015

Mendel el de los libros de Stefan Zweig


Concentración frente a la dispersión que caracteriza nuestro tiempo. Memoria frente al olvido que provoca la falta de responsabilidad de nuestros actos. Sencillez frente a las falsas apariencias y el "postureo" como imagen que pretendemos ofrecer de cara al exterior. Todo eso es "Mendel el de los libros", un libro ligero de peso pero cargado de enseñanzas.



"Le dí afectuoso la mano. "Quédeselo tranquila. A nuestro viejo amigo Mendel le habría encantado que al menos una entre los muchos miles de personas que le deben un libro aún se acuerde de él". Después me marché y sentí vergüenza frente a aquella anciana y buena señora que, de una manera ingenua y sin embargo verdaderamente humana, había sido fiel a la memoria del difunto. Pues ella, aquella mujer sin estudios, al menos había conservado el libro para acordarse mejor de él. Yo, en cambio, me había olvidado de Mendel el de los libros durante años. Precisamente yo, que debía saber que los libros sólo se escriben para, por encima del propio aliento, unir a los seres humanos, y así defendernos frente al inexorable reverso de toda existencia: la fugacidad y el olvido".

lunes, 18 de mayo de 2015

Claus y Lucas de Agota Krystof


Leo entretenido este libro de Agota sobre unos hermanos gemelos cuyos nombres son Claus y Lucas. El libro está dividido en tres partes. En su momento se publicaron por separado. Y lo que creíamos verdadero en la primera parte, por supuesto en la ficción, resulta que queda desmentido en los sucesivas libros. No sabemos cuál versión es la verdadera. No obstante, todas se complementan para contar una dura historia de aprendizaje. No quiero entrar en valoraciones, ni pretendo hacer un estudio que trate del estilo de Agota Krystof. Son los propios personajes los que se valen de sus voces, y sobre todo de sus acciones, para narrar de una forma directa la trama de este libro. No hay un narrador que se delate, ni escritora que esté por encima de los personajes. Los actores/personajes se valen de sus líneas de diálogo, como si representaran una obra de teatro, para sobrevivir en un territorio hostil y fronterizo. Y las vidas que la guerra separa, aunque estén tan unidas como las de los gemelos Claus y Lucas, el paso del tiempo no es capaz de juntar nunca más.

Estos son Claus y Lucas cuando todavía son unos niños inteligentes y autodidactas, y viven bajo el mismo techo:

"Para decidir si algo está "bien" o "mal" tenemos una regla muy sencilla: la redacción debe ser verdadera. Debemos escribir lo que es, lo que vemos, lo que oímos, lo que hacemos.
Por ejemplo, está prohibido escribir: "la abuela se parece a una bruja". Pero sí está permitido escribir: "la gente llama a la abuela "la bruja".
Está prohibido escribir: "el pueblo es bonito", porque el pueblo puede ser bonito para nosotros y feo para otras personas.
Del mismo modo, si escribimos: "el ordenanza es bueno", no es verdad, porque el ordenanza puede ser capaz de cometer maldades que nosotros ignoramos. Escribimos, sencillamente: "el ordenanza nos ha dado unas mantas".
Escribiremos: "comemos muchas nueces", y no: "nos gustan las nueces", porque la palabra "gustar" no es una palabra segura, carece de precisión y de objetividad. "Nos gustan las nueces" y "nos gusta nuestra madre" no puede querer decir lo mismo. La primera fórmula designa un gusto agradable en la boca, y la segunda, un sentimiento.
Las palabras que definen los sentimientos son muy vagas, es mejor evitar usarlas y atenerse a la descripción de los objetos, de los seres humanos y de uno mismo, es decir, a la descripción fiel de los hechos".

Y en esta parte de la historia, sus vidas ya están separadas, y ambos escriben un diario para su hermano con el fin de unir en un futuro la comunicación interrumpida:

"Volví a la librería, me senté en el mostrador. No había ningún cliente. Todavía era verano, las vacaciones escolares, y nadie necesitaba libros ni nada. Allí sentado, viendo los libros que había en los estantes, me acordé de mi libro, del libro del que había hablado mi hermana, de aquel libro que proyectaba escribir desde mi adolescencia. Quería ser escritor, escribir libros, ése era el sueño de mi juventud, y mi hermana y yo habíamos hablado de ello a menudo. Ella creía que en mí, yo también creía en mí mismo, pero cada vez menos, y finalmente ese sueño de escribir libros lo olvidé por completo.
"No tengo más que cincuenta años. Si dejo de fumar y de beber, o más bien de beber y de fumar, podré escribir un libro todavía. Muchos libros no, pero un solo libro, quizá. Estoy convencido, Lucas, de que todo ser humano ha nacido para escribir un libro, y sólo para esto. Un libro genial o un libro mediocre, poco importa, pero el que no escriba nada es un ser perdido, no ha hecho más que pasar por la tierra sin dejar huella alguna.
Si me quedo aquí, no escribiré jamás ningún libro. Mi única esperanza es vender la casa y la librería e irme a casa de mi hermana. Ella me impedirá beber y fumar, llevaremos una vida sana, ella se ocupará de todo y yo no tendré otra cosa que hacer que escribir mi libro, una vez eliminado el alcoholismo y el tabaquismo. Tú mismo, Lucas, también escribes un libro. De qué trata, lo ignoro. Pero escribes. Desde la infancia, no dejas de comprar hojas de papel, lápices y cuadernos.
Lucas dice:
-Tienes razón, Victor. Escribir es lo más importante..."

martes, 21 de abril de 2015

SUEÑOS DE TRENES DE DENIS JOHNSON



Destaco tres citas de este libro que me sirven para recomendar su lectura:

"El primer beso lo hizo desplomarse por un agujero y salir por el otro lado a un mundo donde le pareció encontrar su lugar; como si hasta entonces hubiera estado forcejeando en contra dirección y ahora diera media vuelta para seguir la corriente. Se pasaron la tarde entera besándose entre las margaritas. Él se sentía en la gloria, y más lleno de pasión de lo que se suponía que era capaz".

Hay romanticismo, con besos que surgen apasionados fruto de un primer amor. Momentos dulces y de una gran pureza, que en ningún momento resultan cursis para el lector. 

"Así que he agarrado el rifle por el cañón y le he intentado arrear al chucho con la culata a ver si paraba de faltarme al respeto y de pronto ¡pum! Me he visto sentado en el suelo en un abrir y cerrar de ojos. Luego me he visto tumbado y he visto el cielo alejarse de mí hacia donde no debía. ¡Señor Grainier, me he llevado un disparo¡"

Hay fina ironía que sirve para desdramatizar muchos pasajes del libro de dureza incuestionable. La naturaleza se muestra implacable, con crudos inviernos e incendios que arrasan con todo vestigio de vida. Y también es dura la vida de sus moradores: leñadores que trabajan hasta que el cuerpo aguante, indios que beben hasta alcoholizarse y gente que vive aislada en medio de un paisaje inabarcable y al que se tienen que acomodar.

"Él empujó el banco contra la pared, se reclinó hacia atrás y se quedó adormilado. Un tren que pasó por el valle no lo despertó, sino que se limitó a entrar en su sueño. Más tarde, cerca del alba, un ruido mucho más tenue lo sacó de su letargo. La chica-lobo se había despertado. Y se estaba marchando".

Y por último, hay mucha poesía en este libro de ensueño, que juega con la magia de las palabras, y que nos despierta de ese largo letargo en el que vivimos para mostrarnos una versión diferente de la realidad.

Aventura, romanticismo, ironía, espectaculares paisajes. Los ingredientes habituales de cualquier cuestionable bestseller, que gracias a un estilo conciso y sin excesos, nos ofrece una gran novela incuestionable.

viernes, 27 de febrero de 2015

ESTUDIO EN ESCARLATA DE CONAN DOYLE


"Estamos ante un misterio que estimula la imaginación, y donde no hay imaginación no hay horror".

Esta frase debería ser la máxima de todo libro de misterio. Es una idea entresacada de la novela "Estudio en escarlata" de Arthur Conan Doyle. Nos anticipa el horror que vamos a encontrar en sus páginas. Nos advierte que la sordidez no sólo se encuentra en las calles y suburbios más deprimentes de una gran ciudad. Y si no que se lo digan a Conan Doyle, que es capaz de imaginar esta historia en el lejano oeste, allá donde las caravanas de pioneros iban en busca de territorios en los que rehacer sus vidas. Es una historia cargada de crueldades, sazonada con grandes dosis de venganza, y presta a servirse en un ambiente gélido y salvaje en donde los sentimientos humanos han sido pisoteados por la intransigencia del fanatismo religioso. No obstante, en la primera parte del libro nos presentan por primera vez a la pareja protagonista de toda una famosa saga de novelas detectivescas: Sherlock Holmes y el doctor Watson. Somos testigos de cómo se conocieron y también cómo avanza su relación a medida que se van adentrando en la resolución del asesinato del libro. Más tarde, tras un giro radical de la narración el relato cambia de escenario hacia el lejano oeste americano para poder explicarnos el motivo del crimen. Es la parte más convencional, más aburrida del libro. Me quedo con toda seguridad con la primera parte de la novela, con su investigación del crimen y con la presentación de estos dos personajes tan imaginativos para la historia de la novela de misterio.

miércoles, 11 de febrero de 2015

ASTERIOS POLYP DE DANIEL MAZZUCCHELLI




Diez años de trabajo de Daniel Mazzucchelli para crear su gran proyecto: Asterios Polyp. Una obra maestra de la novela gráfica en donde el autor ha sacado a relucir toda su creatividad (sus primeros dibujos de Batman ya señalaban su talento al servicio en este caso del personaje).



Cada dibujo y cada texto está pensado y meditado al detalle por el autor (juega con los colores de los personajes para su representación y para mostrar su estado de ánimo).




Nada sobra en esta obra que es un compendio de sabiduría, de energía creativa fluyendo gracias al esfuerzo y dedicación de horas y horas de trabajo (no sólo ha echado el resto en los dibujos sino que los diálogos son tan auténticos que se diría que están basados en su propia experiencia como dibujante reconocido). 



Esfuerzo recompensado por el éxito de la crítica que lo considera uno de los mejores cómics de la historia, y cómo no, me imagino la propia satisfacción del autor al sentir la labor cumplida (por este trabajo el autor fue reconocido en los premios Eisner y Harvey como mejor obra). 



No obstante, también me imagino la cantidad de dudas que a Daniel Mazzucchelli le habrán surgido en todos esos años de trabajo solitario. ¡Cuántos quebraderos de cabeza! ¡Cuántos bocetos tirados a la papelera y cuánta confianza en uno mismo para sacar adelante este gran proyecto! (me lo imagino de esta manera porque me interesa mostrar un punto romántico a esta reseña).



¡Alegría; alegría y satisfacción como lector al sucumbir tras su lectura! Pocas veces tengo la suerte de enfrentarme a una obra maestra y de sentirme desbordado ante tanto ingenio. Después de dibujar una obra tan completa ya nada tiene que ser igual, ni para el autor (cómo igualar o superar ese nivel tan alto de creatividad), ni para el lector (la novela gráfica ha pasado a una categoría superior y ya no es sólo entretenimiento para modernos). 


jueves, 15 de enero de 2015

EL MAL DE MONTANO DE ENRIQUE VILA-MATAS

El mal de Montano, es un libro más de Vila-Matas en donde cabe todo el amor que siente el autor por la literatura. Tal es su fuerza, que como nos recuerda incluso el propio autor, puede provocar el más absoluto aislamiento y un distanciamiento de la realidad brutal.

"Precisamente porque la literatura nos permite comprender la vida, nos deja fuera de ella. Es duro, pero a veces es lo mejor que puede pasarnos. La lectura, la escritura buscan la vida, pero pueden perderla precisamente porque están enteramente concentradas en la vida y en su propia búsqueda".

Vila-Matas se hace valer de las citas literarias para tirar del hilo de la trama en este libro. Gracias a ellas, y valiéndose de los diarios de sus admirados escritores, construye un mundo literario propio gracias a ese estilo tan característico que le ha dado fama y prestigio a nivel mundial.

"No conocerse nunca o sólo un poco y ser un parásito de otros escritores para acabar teniendo una brizna de literatura propia".

Y la escritura de Vila-Matas se realimenta de su propia experiencia lectora. Es tal su fuerza que transforma la propia vida del escritor. Resulta por tanto curioso comprobar esa transformación, esa deriva hacia un mundo que ya no resulta ajeno sino tan personal como toda la experiencia vivida a lo largo de la vida.

"Al igual que otros diaristas, no escribo para saber quién soy, sino para saber en qué me estoy transformando".

Yo también entresaco algunas citas literarias de su libro para de la misma manera comprobar que aquello que escribieron otros escritores coincide con mis propias experiencias; o las hago mías en virtud de no sé qué criterio; o simplemente disfruto al comprobar la transformación que está experimentando mi vida desde que la literatura ha llegado para quedarse.

"No hago nada sin alegría. Con esta frase, Montaigne quería indicar que el concepto de lectura obligatoria es un concepto falto. Si encontraba un pasaje difícil en un libro, Montaigne lo dejaba. Y es que él veía en la lectura una forma de felicidad".

"Suelo responder a los que me preguntan por la razón de mis viajes: sé bien de lo que huyo, mas no lo que busco. En cualquier caso es mejor cambiar un estado malo por otro incierto".

lunes, 12 de enero de 2015

LA TRANSMIGRACIÓN DE LOS CUERPOS DE YURI HERRERA


Una obra un tanto surrealista enmarcada sobre un escenario en donde se extiende una epidemia que siembra el miedo entre la población. Un estilo de escribir en donde se mezclan palabras coloquiales mexicanas cargadas de cruda realidad con el lenguaje más directo e incisivo. Dos familias de mafiosos enfrentadas toda la vida que casi llegan a la guerra entre ellas por dos muertes sin sentido. Y un protagonista, El Alfaqueque, que se vale del lenguaje para mediar en cualquier contienda en donde requieran de sus servicios. Hay violencia, amor, sexo, drogas, pero si tuviera que definir con una palabra este libro utilizaría la palabra odio. 

"No sabemos qué tanto nos odiamos hasta que tenemos que aguantarnos unos a otros en un cuarto bajo llave".  

Y ahí está El Alfaqueque, ejerciendo su papel de mediador para limar asperezas y sembrar un poco de paz y esperanza en esos campos baldíos. 

lunes, 5 de enero de 2015

MI LISTAS DE MEJORES LECTURAS DEL AÑO 2014


Como todos los años, y aunque sea un pelín tarde, os dejo la relación de mis mejores lecturas del año 2014. Una vez revisada la lista de todos los libros que he leído en ese año, me ha llamado la atención la bajada de calidad de las lecturas, que espero sólo tenga que ver con mis criterios de selección a la hora de elegir que libros me interesa leer. No obstante, estos seis libros que cito son totalmente recomendables, pero si tengo que destacar uno por encima de todos, no dudaría en nombrar como mejor libro del 2014 a LA PARTE INVENTADA de Rodrigo Fresán. Y como no, imposible también no dejar de nombrar a Enrique Vila-Matas, que aparece citado doblemente con dos de sus obras, y que nunca me ha defraudado gracias a la maestría de su estilo.

LA PARTE INVENTADA DE RODRIGO FRESÁN
TÉCNICAS DE ILUMINACIÓN DE ELOY TIZÓN
CRÓNICAS DE JERUSALÉN DE GUY DELISLE
SUAVE ES LA NOCHE DE FRANCIS SCOTT FITZGERALD
EL MAL DE MONTANO DE ENRIQUE VILA-MATAS
KASSEL NO INVITA A LA LÓGICA DE ENRIQUE VILA-MATAS

Feliz 2015 para todos, y que este año nuevo nos traiga salud y buenas historias que regalarnos a la vista.

jueves, 18 de diciembre de 2014

MODO LINTERNA DE SERGIO CHEJFEC


Modo linterna, la obra de Sergio Chejfec, comienza con este juego de palabras en boca de su protagonista que es un ejercicio de estilo repetido durante todo el libro:

"Entonces llegué a Caracas como si fuera la primera vez, pero sabiendo que ese deseo, el de la primera vez, sólo es posible cuando se regresa".

Un estilo que se preocupa por los detalles, por ese tirar del hilo de la madeja para confeccionar párrafos que parece que no tienen fin. De esta forma el autor construye su propio estilo, ni mejor ni peor que otros; vanguardista dirán unos, pesado y alambicado otros, pero al fin y al cabo, esa es la manera con la que Chejfec logra expresarse y que deja marca de autor en párrafos como este de "Modo linterna":  

"Por el fondo del dormitorio los visitantes siguen yendo y viniendo como si se tratara de un baile de autómatas tímidos y acuciosos. Mientras tanto el resultado general de los ruidos siempre sencillos, se ha convertido en música adormecedora. Atisba el paisaje profundo de camas vetustas y ventanas enormes, de seres aplastados contra sus lechos, cada uno con su ajuar propio de objetos diminutos como si blandieran esas colecciones privadas igual que argumentos absurdos contra la adversidad. El estertor o la letanía de algún enfermo crea cierto lazo de continuidad colectiva, es el hilo que amarra lo que parece a punto de separarse por efecto del mismo ralentí general. Así, el ambiente reproduce algo parecido a un adormecimiento..."

Un estilo en donde las palabras está elegidas con sumo detalle, como si estuvieran engarzadas con un solo fin: el de crear belleza. Una labor de orfebrería, de intenso trabajo artesanal que no se puede ocultar, como por ejemplo en el siguiente párrafo que destaco:

 "Como tiene demasiados años sobre las espaldas, el hombre quiere dar testimonio de su experiencia. Ha venido a exponer, no a impresionar y mucho menos a convencer".

No me extraña que el propio autor sienta que camina por caminos diferentes a la mayoría de los escritores contemporáneos. Su estilo, es su característica más personal, un arma que se puede volver en contra de él si pierde la dirección correcta o si se va por las ramas en una digresión estéril que no conduce a nada. Esa sensación de regusto amargo, he tenido en algunos de los relatos de este libro, pero quién no se ha sentido perdido alguna vez en su vida. Así es la vida del escritor y así parece definirse él mismo en un texto de este libro: 

"Parezco extraviado caminando por sitios donde nadie tiene nada que hacer. Suena demasiado romántico o poco contencioso como para decir que en eso consiste la vida del novelista documental".

domingo, 14 de diciembre de 2014

MARTUTENE DE RAMÓN SAIZARBITORIA


En Martutene, hay historia y personajes a los que les ocurren cosas. Hay vida, con sus tristezas y sus esperanzas. Hay nuevos amores que invitan a la aventura y relaciones gastadas por el paso del tiempo que perduran por inercia. Hay muchos diálogos entre los personajes pero también muchos silencios embarazosos que insinúan más que las palabras.

"En la playa, rodeados de hombres jóvenes, las cuestiones que a él le conmueven a ella le son indiferentes, de manera que no surge ninguna conversación".

En Martutene, los sentimientos humanos dan forma a unos personajes que no son de cartón-piedra. Hay muchas aristas en sus diferentes personalidades, una forma de ser que nos ofrece un sinfín de actitudes contradictorias, y en muchos casos, esos sentimientos nos desvelan una pesada carga de tristeza.

"Julia no sabría decir cómo se siente tras leerle. Decepción, tristeza, desasosiego. Decepción porque si bien no espera de él nada sublime, sí confía en encontrar algo distinto de lo que hace siempre: una historia, personajes a los que les ocurren cosas, vida. Tristeza porque, como siempre, está él en lo que escribe, él sufriendo. Desasosiego: el que le produce la duda de saber si se toma en serio lo que escribe, si escribe en serio".

Y en Martutene, también hay mucho resentimiento ocasionado por un exceso de cobardía a la hora de afrontar las relaciones. En el libro aparecen parejas que duermen en camas separadas o incluso en distintas casas, aunque siguen manteniendo su relación pese a la falta de amor. Las consecuencias son evidentes y el desgaste deja frases como ésta:

"Abaitua se detiene en la observación de su rictus de amargura, en las mejillas lacias que tiran hacia abajo de la comisura de su boca hasta que se da cuenta de que ella ha captado su juicio. Supone que piensa: “miras mi boca marchita, mi amargura, ésa es tu obra”.

No me extraña que tras la lectura de este libro sienta una sensación de falta de entendimiento entre los personajes a pesar de la cantidad de diálogos que aparecen en el texto. Pero no es extraño, no, porque en realidad nadie se escucha:

"ATENCIÓN FLOTANTE. Es ilustrativo ese término que usan los psicoanalista para designar la escucha que no tiene en cuenta el contenido. Desde niño se hizo experto en prestar oído a las palabras desentendiéndose del discurso. Se solía aburrir mucho en clase y recurría al dibujo para pasar el tiempo. Todavía lo hace en las reuniones en las que, como ésta, se prolongan innecesariamente, en parte porque todo el mundo tiene el prurito de intervenir aunque sea para repetir lo que otros han dicho con anterioridad y, sobre todo, porque la mayoría prefiere estar de charla que en su trabajo habitual".

miércoles, 3 de diciembre de 2014

SIETE AÑOS DE PETER STAMM


De este libro me ha llamado la atención sobre todo la forma en cómo está descrito a lo largo de sus páginas el egoísmo de la pareja protagonista. La historia que se nos narra es la de dos estudiantes de arquitectura que montan su relación -como si fuera un mueble de ikea-, a la vez que su propio estudio de arquitectura nada más acabar la carrera, una empresa floreciente en sus comienzos que por culpa de la crisis económica se ve abocada a una suspensión de pagos. No obstante, ellos no pierden nada en comparación con los "cadáveres" -es una manera de hablar-, que van dejando en su camino. Aunque, como bien dicen los paratextos del libro, "nadie es en realidad mala persona; pero a veces se pierde la luz". Una de sus "víctimas", la principal, es la amante del protagonista, una devota inmigrante polaca con un espíritu de sacrificio propio de una mártir. De lo abnegada que resulta parece tonta, pero nadie puede negar su enorme humanidad que contrasta evidentemente con el egoísmo de la pareja protagonista. 

Como consecuencia de su carácter, a esta pareja de "guapos" burgueses parece que les sonríe la vida, pero su matrimonio naufraga constantemente ya que esa frialdad que les caracteriza hace que parezca que lleven más una relación laboral que matrimonial. Por cierto, esa ambición profesional prima por encima de todo, sobre todo en lo que se refiere a la protagonista de este libro, aunque en el espíritu errante de su marido también sobresale esta ambición:

"A pesar del persistente fracaso tenía la sensación de que mis ideas iban aclarándose, de que empezaba a comprender ciertas cosas más importantes que la forma, el estilo o la estética, y de que, en contra de todo sano juicio, yo era una persona optimista y sentía alegría por el trabajo".

Los continuos altibajos de esta relación interesada, inmadura en muchos casos, nos muestra un tipo de vínculo que ha calado hondo en nuestra sociedad actual: el romanticismo, el amor de la pareja se transforma en un sucio asunto material, un frío acuerdo de bienes gananciales en el que también se incluye el coche de lujo de la pareja o el chalet de ambos. Vamos, que cada uno tiene lo que se merece. 

martes, 17 de junio de 2014

ÁGAPE SE PAGA DE WILLIAM GADDIS



Esta es una reseña en donde prima el estilo por encima de toda crítica justificada o no y por esa razón sobran las comas los puntos y todo lo que signifique interés por la puntuación gramatical. Voy a utilizar un estilo ligero para reseñar "Ágape se paga" de William Gaddis que es su libro póstumo, una obra de menos de cien páginas ya que el hombre se veía morir y tampoco era cuestión de explayarse. El tiempo inexorablemente se escurre como el agua en nuestras manos y el paso del tiempo y la consiguiente mecanización de todos los ámbitos es el tema principal de este libro. El escritor es de la vieja escuela de aquellos que por ejemplo añoran el piano por encima de la pianola o la escritura de puño y letra en vez del moderno ordenador. 


"Cuando el placer estético radicaba en la adoración del arte y era privilegio de unos pocos, y esta democracia en la que cualquier hombre es el artista que necesita ser para su propio consumo, que es donde estamos hoy".

Y el libro avanza como si fuera el delirio o las últimas voluntades de un hombre enfermo postrado en la cama que intenta poner orden en su vida y en su obra. Un hombre que ya no es de este mundo o que ya está de vuelta de este mundo. Un escritor que acumula toda su sabiduría en montones de apuntes sin clasificar de forma similar a como se acumulan los conocimientos en su vieja mente que ha registrado experiencias vitales hasta el límite de su capacidad.

En las páginas de este libro se expresa el rechazo del artista por ver como prima el entretenimiento por encima de todo. El lema de este tiempo parece ser eso del más ocio y menos esfuerzo. Para Gaddis ya no hay profundidad en las ideas sólo espectáculo visual para consumo rápido. Y para eso no se necesita mucha preparación ni horas de documentación porque la tecnología a puesto al alcance de cualquiera la posibilidad de ser un proyecto de artista. Y yo comparto su opinión porque se pasa sin pudor la frontera de la lectura a la escritura y sólo se fabrican en serie escritores de un sólo lector. Ya nadie lee a otros escritores porque el ombligo del aspirante a artista es tan grande que ya no le deja ver otras realidades que la suya propia ni otra ficción que la que surge de su propia cabeza. Ya no leemos -salvo a los famosos o superventas-, sólo nos releemos a nosotros mismos y sólo nos interesa contar nuestras propias miserias.


"Toda la chusma estupefacta que ahí fuera espera que se le dé entretenimiento, convertir al artista creativo en un mono de feria, en un famoso como Byron, el hombre en lugar de su obra".

Ahora que releo esta reseña intentando corregir en la medida de lo posible mi falta de talento considero que quizás debería haber leído mejor este libro con más atención y dejar para otra ocasión la escritura de este reseña.