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jueves, 11 de febrero de 2016

HIJO DE JESÚS DE DENIS JOHNSON


Un libro de relatos que narra crudas historias, desgarradoras de principio a fin. Alcohólicos en rehabilitación, drogadictos que se pasan de la raya y mueren de una sobredosis, marcas de navajazos en el cuerpo y algún que otro cuchillo clavado en la cuenca de un ojo, gente marginal que transita entre la cárcel y las calles más peligrosas de los suburbios. Pero también seres humanos que intentan sobrevivir a su manera. Personas que cuentan con sentimientos, que se enamoran, que lloran y que valoran cada instante de su vida. 

"Yo andaba detrás de una bailarina de diecisiete años que hacía la danza del vientre y que siempre iba acompañada por un chico que decía ser su hermano, pero no era su hermano, era solo alguien que estaba enamorado de ella y a quien ella permitía que anduviera por ahí porque así es la vida".

Aunque sí, también hay gente que se tilda de perdedora y que no le importa descarriarse aún más y "perder" más años de su vida. Vivir peligrosamente marca a fuego lento el cuerpo y el alma de estos personajes, que son los héroes y villanos de sus propias historias.  

"Esa noche me senté en un reservado frente a Kid Williams, un ex boxeador. Sus manos negras estaban llenas de bultos y mutiladas. Siempre tuve la sensación de que en cualquier momento podría alargar esas manos y estrangularme hasta la muerte. Hablaba con dos voces distintas. Rondaba los cincuenta años. Había desperdiciado su vida por completo. El tipo de persona que nos resulta muy querida a los que apenas llevamos desperdiciando nuestras vidas unos cuantos años. Sentado frente a Kid Williams te importaba menos seguir así durante uno o dos meses más".

martes, 21 de abril de 2015

SUEÑOS DE TRENES DE DENIS JOHNSON



Destaco tres citas de este libro que me sirven para recomendar su lectura:

"El primer beso lo hizo desplomarse por un agujero y salir por el otro lado a un mundo donde le pareció encontrar su lugar; como si hasta entonces hubiera estado forcejeando en contra dirección y ahora diera media vuelta para seguir la corriente. Se pasaron la tarde entera besándose entre las margaritas. Él se sentía en la gloria, y más lleno de pasión de lo que se suponía que era capaz".

Hay romanticismo, con besos que surgen apasionados fruto de un primer amor. Momentos dulces y de una gran pureza, que en ningún momento resultan cursis para el lector. 

"Así que he agarrado el rifle por el cañón y le he intentado arrear al chucho con la culata a ver si paraba de faltarme al respeto y de pronto ¡pum! Me he visto sentado en el suelo en un abrir y cerrar de ojos. Luego me he visto tumbado y he visto el cielo alejarse de mí hacia donde no debía. ¡Señor Grainier, me he llevado un disparo¡"

Hay fina ironía que sirve para desdramatizar muchos pasajes del libro de dureza incuestionable. La naturaleza se muestra implacable, con crudos inviernos e incendios que arrasan con todo vestigio de vida. Y también es dura la vida de sus moradores: leñadores que trabajan hasta que el cuerpo aguante, indios que beben hasta alcoholizarse y gente que vive aislada en medio de un paisaje inabarcable y al que se tienen que acomodar.

"Él empujó el banco contra la pared, se reclinó hacia atrás y se quedó adormilado. Un tren que pasó por el valle no lo despertó, sino que se limitó a entrar en su sueño. Más tarde, cerca del alba, un ruido mucho más tenue lo sacó de su letargo. La chica-lobo se había despertado. Y se estaba marchando".

Y por último, hay mucha poesía en este libro de ensueño, que juega con la magia de las palabras, y que nos despierta de ese largo letargo en el que vivimos para mostrarnos una versión diferente de la realidad.

Aventura, romanticismo, ironía, espectaculares paisajes. Los ingredientes habituales de cualquier cuestionable bestseller, que gracias a un estilo conciso y sin excesos, nos ofrece una gran novela incuestionable.