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sábado, 31 de marzo de 2012
Ejército enemigo
Alberto Olmos es un escritor de momentos. Su último libro me lo demuestra. No es un libro redondo, rotundo e incontestable, mas bien es un trabajo con momentos excepcionales que te dejan sin aliento (ver las descripciones que hace del barrio en donde vive el misántropo protagonista). Yo diría que tampoco es novela negra, como he leído por la red (si ya sabemos el final del libro mucho antes de que cerremos la última página). Ya se ve que Olmos se hace muchas pajas mentales (y de las otras también), por eso le ha salido un libro en donde se mezclan muchos estilos y en donde falta un poco de orden y un poco más de chicha para que hubiera redondeado la faena. Otra vez será.
viernes, 9 de marzo de 2012
El blog como género literario.
¿Si me da por contar historias, me sirva de un papel en blanco, una servilleta o el espacio de un blog para expresarlas; si me da por escribir todos los días o sólo una vez por semana, se pueden considerar estas historias como literatura? Tras la conferencia sobre este tema celebrada en Madrid este fin de semana pasado he leído en internet todo tipo de comentarios al respecto. Los dogmáticos están en desacuerdo con el término "género literario" cuando se refieren al mundo de los blogs. ¡Qué manía de clasificar! ¿Me pregunto, quién decide qué es literatura? Según mi punto de vista, la poca o mucha creatividad la utiliza cada uno como le da la gana. Yo he leído entradas en blogs que me han parecido "alta literatura", y libros editados por escritores famosos que me han resultado infumables. Como dice la célebre frase de Lawrence de Arabia, "nada está escrito". ¿Creéis realmente que no hay buenos blogs de creación literaria? Muchas de las entradas del blog LA FALLERA CÓSMICA, por ejemplo, son muy creativas, poéticas y cuentan con un estilo y un punto de vista muy personal. A mi entender esas son las características básicas que tiene que contar la buena literatura, y es la línea que hay que seguir para llevar un buen blog de creación literaria. Ahora me estoy leyendo el libro EL FARO POR DENTRO de Menchu Gutiérrez (en papel, como Dios manda), y estoy seguro que esa misma poética se podría trasladar al formato de un blog con un mínimo de continuidad. Y cada vez que pienso en la manera que está escrito EL LIBRO DEL DESASOSIEGO de Fernando Pessoa, hoy en día me lo imagino trasladado perfectamente al esquema de un blog. ¿Que dado el carácter fragmentario de un blog siempre será más fácil escribir reseñas literarias que literatura creativa? Sí; por supuesto es más fácil opinar que crear (Alberto Olmos lo ha dicho en su blog Hikikomori), pero a mí me parece que una cosa no quita a la otra, y que ese esfuerzo creativo se puede trasladar a un blog con absoluta dignidad. Aunque también está la posibilidad de mezclar libremente en un mismo blog tanto las reseñas literarias como los propios comentarios creativos que se te ocurran. La libertad de un blog es la libertad de no depender de un editor que te controla el fondo y la forma de lo que se quiere publicar. Uno mismo es el escritor y el editor, y sólo la calidad de lo que escribas hará que tu blog cuente con lectores y provoque comentarios de ellos. Y si no da igual. Realmente a mí lo que me llena y me da felicidad es poder escribir en mi blog aquello que se me ocurre sin la obligación de contar con un editor que te financie el proyecto (véase la edición y difusión tradicional del libro de toda la vida). Mi optimismo me lleva a sobrevolar el vacío de la página en blanco y a pensar que siempre habrá un lector perdido en la red que se identifique con aquello que yo escribo.
jueves, 3 de marzo de 2011
EL ESTATUS

Cuando me leo un libro sin una mínima continuidad me pasa lo que me pasa. ¿Y qué me pasa? Pues que pierdo el hilo de la trama, los detalles pasan a ser sombras oscuras en mi memoria y mi poder de valoración queda en entredicho y se convierte en totalmente cuestionable. Y para colmo, ahora tengo que escribir una entrada sobre el último libro que me he leído en esas circunstancias. Se trata de "El estatus", de Alberto Olmos. Me ha gustado menos que Trenes hacia Tokio, pero también me ha parecido más inquietante. ¿Eso es bueno o es malo? Depende. Cuando se trata de leer un libro al que hay que "escuchar" detenidamente, este adjetivo de "inquietante" puede que sea positivo. Y Estatus es de ese tipo de novelas que admiten múltiples explicaciones porque también tiene muchas voces ocultas tras sus palabras escritas. ¡Todo muy inquietante! Eso sí, no se parecen en nada los dos libros mencionados, es como si el autor no quisiera repetirse como hacen otros escritores cuando se trata de aprovechar un filón. Este libro, en cambio, es más un salto al vacío pese a su apariencia tradicional. Sí, porque se arriesga a que un primer lector que se acerque a su obra se pueda perder en los recovecos de la trama de "El estatus" y decida borrar de la lista de escritores imprescindibles a Alberto Olmos. Yo no, yo seguiré leyendo los libros de Olmos aunque me dejen con tantas preguntas sin resolver. ¿Por qué? Porque asumo mi culpa. ¿Y por qué más? Por ser un lector "guadiana" (un día leo dos páginas,otro nada, mañana Dios dirá).
jueves, 10 de febrero de 2011
DE PINTXOS CON ALBERTO OLMOS

He leído con mucha curiosidad el libro "Trenes hacia Tokio" de Alberto Olmos. Desde que soy un seguidor de Hikikomori, uno de sus conocidos blogs, tenía ganas de contrastar las entradas a modo de impulsos que escribía en internet con lo que era capaz de plasmar en un trabajo más serio como es un libro. Y tengo que reconocer que me ha gustado mucho este libro. He saboreado con placer las frases cortas y sencillas que caracterizan este relato como si fueran una selección de pintxos selectos y elaborados. ¿Para qué empeñarse en querer expresar una idea mediante circunloquios y digresiones que llegan a distraer y empachar al lector? Una de las cosas que siempre me ha gustado de un escritor es que su estilo llegue a insinuar, que deje en la mente del lector el trabajo de imaginarse lo que le venga en gana. Y por eso, las aparentes frases sencillas de Alberto Olmos me han mostrado una trascendencia mayor que lo que aparentan.
Otra cuestión por lo que me ha gustado mucho este libro, es porque me ha hecho viajar e imaginarme un Japón más real que el que nos venden en las guías de viajes. Gracias a las vivencias del protagonista, narradas en primera persona, he aprendido algo más sobre la actual cultura japonesa.
A modo de resumen transcribo una frase leída en un pasaje del libro que creo que describe sin rodeos todo lo que yo he intentado decir en esta entrada:
"Le digo que es normal, que cuando te sientas a escribir se te pone un poco cara de ministro y no te salen más que decretos ley. Le digo que se lo tome con humor para desmitificar el proceso de escribir".
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