El año pasado, pero hace sólo unos meses, leí la "Velocidad de los
jardines" de Eloy Tizón. Siguiendo su estela poética me hice con su
último libro de relatos titulado "Técnicas de iluminación". Pongámonos
en situación de un asunto que está llamando mi atención y que no creo
que tenga que ver con ninguna moda. En estos últimos meses se está
viviendo un buen momento para los libros de relatos gracias a la
publicación, y espero buena acogida entre los lectores, de una serie de
libros que se basan en este formato. Como pasa últimamente y ya he
comentado en anteriores reseñas, la tendencia la marcan las pequeñas
editoriales que son las únicas que arriesgan algo en la selección de su
catálogo de autores.
Tras finalizar el libro leo en la prensa, que
"Técnicas de iluminación" ha sido publicado tras un paréntesis de siete
años, una cuestión que también me ha llamado la atención. Y atención
máxima es lo que despierta la lectura de estos relatos de Eloy Tizón en
donde la frontera entre la poesía y la narrativa queda difuminada sin
caer en la cursilería. Aunque en comparación con "Velocidades de los
jardines" en este último trabajo creo que se habla más de la literatura
como tema y no como medio. Por lo menos en las frases que he extraído
del libro, me he dado cuenta que el proceso creativo forma parte
importante de los pensamientos del autor:
"Para mantener fresca la mente no hay nada mejor que un rodeo".
"Triste pero forzoso es admitir que los besos no recibidos han hecho más por la literatura que los besos recibidos".
"Sintiendo
en todo momento que escribir es imposible y que también es imposible
dejar de escribir... Porque escribir, pensaba yo, es estar más despierto
de lo normal".
Me
quedo con esta última frase, "escribir, pensaba yo, es estar más
despierto de lo normal". Creo que Eloy Tizón ha sido capaz de resumir en
una corta frase lo que para mí es la poesía. Aunque también creo que
el autor pretende decir de una manera poética, que para escribir hay que
tener una voz propia, una visión diferente de las cosas, y por lo
tanto, una manera muy personal de saber plasmarlas en papel. Visto los libros que escribe Eloy Tizón, espero que le siga siendo imposible dejar de escribir.
miércoles, 15 de enero de 2014
martes, 14 de enero de 2014
MI LISTA DEL 2013
Como no podía ser de otra manera y aunque sea un poco tarde, os pongo a continuación la lista de los cinco mejores libros que he leído en el año 2013. Y como advierto todos los años, la lista no responde ni a criterios de actualidad, como es evidente, ni a modas pasajeras impulsadas por algún medio de comunicación. Eso sí, guiado por la confianza, me he dejado influir por el criterio de ciertas amistades y por las recomendaciones de escritores y blogueros a los que sigo y admiro desde hace tiempo.
1º) LEÓN EL AFRICANO DE AMIN MAALOUF
2º) EN LA ORILLA DE RAFAEL CHIRBES
3º) VELOCIDAD DE LOS JARDINES DE ELOY TIZÓN
4º) EL GUARDIÁN ENTRE EL CENTENO DE J.D.SALINGER
5º) LA BOCA POBRE DE FLANN O'BRIEN
lunes, 13 de enero de 2014
FUERA DE AQUÍ
En este libro sobre Vila-Matas se recoge la conversación mantenida entre su traductor francés André Gabastou y el propio escritor basada en una relación que parece trascender la vertiente profesional. El libro se estructura de tal manera que en cada capítulo se comenta una obra publicada por el escritor incluyéndose fragmentos del mismo a modo de ilustración. "Fuera de aquí" es un curioso trabajo para el que se considere un entusiasta de su estilo o simplemente un seguidor de la literatura de Vila-Matas. No hay que buscar en este libro ni primicias literarias ni tesoros escondidos que sirvan para mitificar la figura del escritor. No obstante, tampoco es un libro más sobre Vila-Matas. Por medio de esta larga entrevista se aprecia la evolución estilística del escritor, su maduración como escritor y las bases de su procedimiento literario tal y como se recoge en la siguiente cita que entresaco del libro:
"Las
citas tiene un interés especial, ya que uno es incapaz de citar algo
que no sean sus propias palabras, quienquiera que las haya escrito. No
tenía en esa época noción de pecado al sustraer frases de otros para
incorporarlas a mis textos. Sí veía algo que me parecían mis propias
palabras, me lo quedaba sin más problema. Creo que en parte actuaba así
de una forma sinceramente muy inocente y porque necesitaba que ciertos
escritores me apoyarán. Tenía ciertas inseguridades y necesitaba de
protección. Sin saberlo entonces, se había puesto en marcha un
procedimiento literario que en el futuro sería uno de los ejes de mi
obra".
En
definitiva, la obra de Vila-Matas es fruto de un sinfín de matices que
surgen de la peculiar asimilación de la experiencia de Vila-Matas como lector, junto
con una busqueda de la verdad literaria por medio del uso de una voz tan
personal que su eco resuena más si cabe en el vacío general de la
actualidad literaria. Las historias de Vila-Matas llegan al corazón del
letraherido por medio de diferentes caminos que el escritor ha trazado
en cada uno de sus libros. No hay un solo camino, como tampoco hay un
solo destino para el viajero.
martes, 3 de diciembre de 2013
HOMBRES DE LAURENT MAUVIGINIER
Empezaré contado de qué va esta historia. El libro nos narra dos momentos de la vida del protagonista que están entrelazados por el autor de una manera muy hábil. Al principio, el libro toma como marco un clásico pueblo francés en donde se reúnen los miembros de una extensa familia para celebrar el cumpleaños de una de sus hermanas. En esas circunstancias, aparece Bernard, alias Fuego de Leña, nuestro protagonista, que vestido tal como un mendigo regala a su hermana una joya de gran valor. Todo el mundo queda sorprendido y empieza a hablar mal de Bernard porque no saben dónde ha podido sacar el dinero para comprar ese valioso regalo de cumpleaños. Bernard se mosquea con su familia y sale de la fiesta muy enfadado, sobre todo tras haber discutido con un inmigrante argelino afincado desde hace muchos años en el pueblo que se encontraba también en la fiesta de cumpleaños. La siguiente secuencia de la narración se desarrolla en la casa del inmigrante, en donde Bernard entra violentamente para asustar a su familia. Nada parece justificar su actitud, por esa razón, las autoridades del pueblo quieren denunciar a Bernard, que ya de por sí tiene poca consideración entre sus convecinos debido a sus continuas borracheras y falta de higiene. Es en ese momento cuando aparece la figura de Rabut, el primo de Bernard, que las autoridades del pueblo quieren involucrar para proceder con la denuncia. No obstante, el primo guarda muchas dudas al respecto, porque a él también le tocó vivir la guerra de Argelia y junto con Bernard tuvieron que sufrir muchos momentos traumáticos que sólo ellos saben valorar. Es entonces cuando el autor del libro nos sitúa en la guerra de Argelia. El libro nos cuenta la rutina cuartelaria en donde la desidia está instalada en cada acción que se narra.
"A Rabut le gusta mucho empinar el codo en el hogar del soldado, mientras que dicen que el otro, el primo, no, el primo es más bien un meapilas, una cerveza de tarde en tarde, eso es todo, y también jugar a las cartas, y quizá fumar con los compañeros, y reírse, pero nada hablador, taciturno, un poco melancólico, también inquieto, y casi siempre con el misal en las manos y oraciones en la boca, eso es lo que saben de él. Lo que creen saber y nada más".
No obstante, el miedo a morir en manos de la guerrilla argelina que permanece emboscada todo el tiempo, es lo que marca todos sus actos. Y es entonces cuando el libro nos narra todo tipo de crueldades que son el pan de cada día en todas las guerras.
"Los soldados invaden el pueblo, corren y gritan, gritan para darse valor, para dar miedo, como estertores, como hálitos, las ancianas dejan las cestas que están trenzando, miran a los jóvenes y se asombran de que con armas en la mano parezcan ellos los que tienen miedo".
Hay torturas, vejaciones y carnicerías que buscan sembrar el odio del contrario y minar su moral.
"Mira a la gente con atención. No sabe exactamente por qué la mira así, toda esa pobreza, nunca ha visto nada igual, pero se siente muy cansado y por ello mismo sobrepasado, ¿qué hacemos aquí?, se da cuenta de que es ridículo, no tiene ningún sentido estar aquí, entrar por la fuerza en las casas, dejar que sus rostros se crucen con quienes introducen el miedo en ellos, su silencio, su seriedad, los ojos brillantes, ¿es fiebre?, ¿es cólera?. No se sabe. No se sabe por qué, pero se sabe que tienen miedo".
No es de extrañar, que como en toda guerra, la suerte sea un factor determinante que marca la frontera entre la supervivencias o morir degollado a manos de tus enemigos. Después de conocer esta parte de la narración en donde Bernard sufre como todos los hombres el trauma de la guerra, el lector comienza a conocer más profundamente al protagonista del libro, y de alguna manera, comprende y justifica sus futuras acciones y esa manera de vivir de Bernard, aislado en su apartada casa refugiándose en el alcohol.
"¿Quiénes son los hombres que pueden hacer una cosa así? No son hombres quienes hacen esas cosas. Y sin embargo. Hombres".
Y no es que el libro trate de justificar nada de forma gratuita, son los hechos los que explican que todos somos humanos y que las personas convivimos con nuestros traumas, y que éstos forjan a hierro y fuego la forma de ser de cada uno de nosotros, como a los protagonistas de este "Hombres" de Laurent Mauvignier.
"Pero allí es otra cosa. No está solo por estar solo, están solos todos juntos".
"Se pregunta por qué la joven está interesada por él, que no conoce nada. Él quisiera aprender, pero para eso haría falta reconocer que no sabe nada y a eso no está dispuesto".
lunes, 2 de diciembre de 2013
LA VELOCIDAD DE LOS JARDINES DE ELOY TIZÓN
Los relatos que se recogen en este libro cuentan con una peculiaridad que los engarza como si fueran las cuentas de un collar: su tono poético cuajado de metáforas que nos invitan a descubrir un mundo diferente, una visión del mundo tan personal que normalmente no destaca para el común de los mortales. Sólo ciertas mentes geniales o disparatadas se atreven a vivir a tiempo parcial en su mundo huyendo de la triste realidad que los oprime.
"La portezuela del taxi gime lastimosamente sobre mis nervios. Los pasos de cebra se deslizan a gran velocidad bajo los neumáticos, y la pupila irritada de los semáforos pestañea su luz roja, luz ámbar, luz verde".
No resaltaría ningún relato por encima de otro. Cada lector tiene sus gustos y seguro que hasta al propio escritor le costaría decantarse por uno de sus relatos. Me quedo más con esa visión global que no desprecia los detalles. Porque sí, en este libro uno puede encontrar múltiples tesoros que abarcan en algunos casos una simple línea de texto, o incluso, un sola palabra que contiene toda la sabiduría y que el escritor ha elegido entre tantas posibilidades.
"Elba parece ir leyendo en el cristal las páginas del paisaje".
Y es que al fin y al cabo, el oficio de escribir es una labor de selección, de cribar el grano de la paja para resaltar esos matices que pasan desapercibidos para la mayoría de las personas. El producto de esa criba realizada con tanta maestría por Eloy Tizón es el conjunto de relatos de lectura obligada que forman "La velocidad de los jardines".
"La luna entraba poniendo una película de talco en el pasillo y guantes blancos sobre mis dedos".
lunes, 25 de noviembre de 2013
EN LA ORILLA DE RAFAEL CHIRBES
RafaelChirbes
está considerado por la crítica como uno de los grandes
escritores realistas españoles. No sé si es el Antonio López de
las letras, pero creo que entre los dos artistas hay muchas semejanzas,
como por
ejemplo esa mirada tan personal que profundiza en la médula de
las ideas, y por supuesto, esa facilidad para plasmar en arte su
esencia. Sus últimos libros ahondan en temas tan actuales como la
crisis económica, la especulación inmobiliaria y el auge de una
nueva clase social de trepas sin escrúpulos. Todo esto, bien mezcladito,
forma el
argumento de "En la orilla". El autor pone el dedo en la
llaga con cada pincelada que traza sobre el papel. No hay frase que
cuelgue inerte en el vacío. No se agrupan las palabras buscando sólo una
pose para el recuerdo. Y, por supuesto,
sí se asocian para formar un sonido envolvente y opresivo, además de
crear una atmósfera que huele a fango y a sucia agua estancada que
esconde armas,
cadáveres y muchas miserias arrojadas valiéndose del cobarde
anonimato. En definitiva, el escritor ha creado un paisaje muy apropiado
para la temática del libro. Un paisaje ambiguo que puede resumirse en
la siguiente frase del libro:
"La heroica historia de Judith, la criminal historia de Judith, o la
triste historia de Judith, como prefieras. Es la ideología la que pone
los adjetivos".
Y también un mundo en donde priman las apariencias y en el que las cualidades humanas se rigen solamente por el interés:
"Uno no es exactamente lo que come, como
dicen los clásicos, y como yo mismo he dado por supuesto, sino que uno
es, sobre todo, dónde come, y con quién come, y cómo nombra con
propiedad lo que come, y el acierto con que elige en la carta lo más
correcto y lo hace ante testigos, y uno es, muy especialmente el que
luego cuenta lo que come y con quién. Si sabes eso de alguien, sabes
quién es el pájaro. A qué altura vuela. Si merece la pena perder un
cuarto de hora con él, pagarle copa y hasta intentar citarte para cenar
otro día, establecer una relación".
En fin, que Rafael Chirbes ha conseguido
retratar un mundo en donde sus personajes, léase toda la sociedad
actual, ha abandonado los principios básicos que regían su vida de forma
natural para decantarse por ese submundo en donde la economía
mercantilista influye sobre cada minuto que vivimos y sobre cada paso
que andamos.
Si
los grandes triunfadores de este libro son esa minoría de gentuza
especuladora que no duda en timar para conseguir sus fines, los perdedores son la mayoría de los protagonistas de este crudo relato, que sufren en sus propias carnes "los daños colaterales" provocados por las acciones de estos personajes sin escrúpulos.
Si por lo menos, gracias a este libro tomásemos nota y actuáramos en consecuencia...
sábado, 9 de noviembre de 2013
EL TERCER POLICÍA DE FLANN O'BRIEN
Tras leer con la sonrisa en la boca "La boca pobre" , valga la redundancia, seleccioné al azar este libro del mismo autor pensando que explotaría la misma vena cómica. Pero no; "El tercer policía" tiene pasajes de cierta comicidad con otros muchos más numerosos que destacan sobre todo por su componente surrealista. Contribuye a esta circunstancia la narración de las experiencias que vive el protagonista del libro en ese infierno tan peculiar al que viaja, junto con las excéntricas teorías del profesor De Selby, como esa en donde argumenta a su manera sobre porqué tiene el mundo forma de salchicha y que son estudio del narrador del libro, o como ésta referente al infierno que cito a continuación:
"El infierno da vueltas y más vueltas. Su forma es circular y su naturaleza interminable, repetitiva y muy próxima a lo insoportable".
Es ese infierno al que bajan en ascensor el protagonista del libro de Flann O'Brien, junto con el sargento de policía, y en el que el protagonista puede pedir todo lo que desee ya que será concedido. Eso sí, hay una pega: es necesario pesar lo mismo tanto en la bajada como en la subida. Por lo tanto, después de que le han puesto el caramelo en la boca tiene que sacrificarse y renunciar a todas sus listas de deseos.
De este libro destaco por encima de todo, su desbordante ingenio que es capaz de crear un mundo lleno de fantasía, en donde por ejemplo, la bicicleta es una prolongación del cuerpo humano, y en donde el lector viaja por diferentes dimensiones dentro de la ficción narrativa como si se tratara de un cuento similar a Alicia en el país de las maravillas. Y esa maestría literaria, ese capacidad para plasmar una idea sacando una brillante reflexión queda resumida en frases tan ingeniosas como éstas:
"Creo que vamos a salir a echar un vistazo, es muy importante hacer lo que es necesario antes de que se convierta en esencial e inevitable".
"Es curioso que cuando uno espera algo horrible, incalculable y devastador, y ese algo no se materializa, uno se siente más decepcionado que aliviado".Acabo. El libro tiene una estructura circular, similar a ese infierno que describe De Selby que da vueltas y más vueltas, y acaba como empezó: nuestro protagonista regresa al mundo de los vivos, vuelve a su antigua casa donde espera encontrar a su compinche en el asesinato, y éste, que ya ha envejecido por el paso de los años, se da un susto de muerte al reencontrarse con su joven víctima que sigue igual de aspecto y a quien la muerte le ha sentado muy bien.
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