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lunes, 21 de marzo de 2011

PECERITAS CON BEBIDAS ESPIRITUOSAS


¿Qué se puede hacer en Vitoria cuando se trata de organizar una visita a unas amigas foráneas? ¿Qué visitar cuando uno mismo piensa que la oferta es escasa, que en dos patadas has visto todo lo que hay que ver de ésta, nuestra pequeña ciudad de provincias? Yo creo que lo mejor es dejarse de improvisaciones y recurrir al socorrido turismo gastronómico. Por eso, previo paseo por el casco viejo de la ciudad para abrir el apetito, hay que encaminarse hacia un buen restaurante, de los que hay bastantes en Vitoria, para degustar una buena comida regada con vino tinto de la tierra. ¿Que no se les ha nublado suficientemente el entendimiento? Pues nada, toca llevarlas al bar Zilarran en la calle Pintorería para terminar de emborracharlas con un buen gin tonic. Es que la vida se ve mejor al contemplarse a través de las peceritas con bebidas espirituosas que te preparan los experimentados camareros de este bar. Sentados cómodamente las horas transcurren en animada charla, en grata compañía se hacen planes de futuro, se organizan nuevas reuniones para corresponder a la visita, etc. En fin, que no se me ocurre mejor manera de pasar un buen día, y que cunda y fomente tanto la amistad y camaradería.

miércoles, 9 de marzo de 2011

ESQUIANDO EN OPACUA


En Vitoria disfrutamos de vez en cuando de poder contar con la nieve bien cerca de casa. Gracias a esta última nevada caída en en los montes alaveses, que no sé si será la última de este raro invierno, el domingo estuvimos esquiando en el puerto de Opacua. Este puerto de montaña situado a unos mil metros de desnivel, es de los primeros que se cierran en la provincia en cuanto caen cuatro copos de nieve. En su cima no hay mucha infraestructura para aparcar el coche y sobre todo cuando nieva es complicado decidir donde dejas el vehículo. Por eso, una vez que llegamos a nuestro destino y cogemos el desvío de la pista en donde se encuentran varios parkings, comprobamos que todos están llenos de vehículos. Nos vemos obligados a seguir la marcha por la pista hasta que llegamos a un punto en donde la cantidad de nieve acumulada nos acojona. Buscamos marcha atrás el lugar más adecuado para darnos la vuelta. Son necesarias varias maniobras, y los músculos de Elena y dos voluntarios más que justo pasaban por allí, para salir de la trampa de nieve en la que nos hemos metido por cabezonería. Una vez solventada la situación, agradecemos encontrarnos alejados de la marabunta que rodea a las estaciones de esquí (en algunos casos denominadas "dominios esquiables", como si fueran territorios surgidos del "Señor de los anillos"), y nos disponemos a esquiar en plan más rústico entre hayedos y campas nevadas. Nos desplazamos aprovechando las rodadas que un todo terreno ha dejado en la pista que conduce a los Rasos de Legaire. Improvisando, saltamos de lado a lado de la pista esquivando las zonas en donde la nieve escasea. En varias ocasiones tenemos que atravesar con los esquís puestos, como si fuéramos patos, alguna que otra zona más amplia de "calvas", incluso, nos mojamos las botas de esquiar atravesando un riachuelo que se cruza en nuestro camino. Ningún obstáculo nos resulta infranqueable. Y, poco a poco, deslizando nuestro esquís a buen ritmo, llegamos hasta los rasos de Legaire. Allí reponemos nuestras fuerzas comiéndonos un buen bocata de jamón mientras el sol calienta nuestras espaldas. No se me ocurre nada mejor para pasar un buen día en el monte, ni mejor ocasión para estrenar la cámara de fotos que me ha regalado Elena por mi cumpleaños.

miércoles, 10 de marzo de 2010

NIEVE EN VITORIA


Nieva en Vitoria. Bueno, ha estado nevando durante todo el día. Los blancos copos han caído con una constancia que para mí la quisiera y me han alegrado el día en el trabajo. Cada poco tiempo miraba en dirección al jardín que se ve desde mi ventana, para coger aire, respirar de un ambiente de trabajo que me oprime más de lo que es sano. Hoy la nieve ha sido mi válvula de escape para evadirme y sentir que estas personas que se encuentran trabajando conmigo no existen realmente. Frente a su egoísmo, ahí estaba la nieve cayendo generosamente durante todo el día. Luego, cuando he podido salir a la calle, he levantado la cabeza y con la boca abierta me he comido esos copos como si fuera el maná más deseado.

jueves, 21 de enero de 2010

El 10 de enero pudimos esquiar en Vitoria, en concreto en los humedales de Salburua. Tras un corto paseo por la zona y una vez comprobado el estado ideal de la nieve, Elena y yo regresamos a casa para coger los esquís de fondo. ¡Qué se puede decir cuando puedes salir desde tu casa esquiando y volver con los esquís puestos hasta la misma puerta!
Nos sentíamos como niños pequeños el día de su cumpleaños. Dejamos de ser personas sensatas, acostumbrados a una vida rutinaria, para disfrutar con nuestra pequeña "aventurarilla". Ese día lo recordaremos durante mucho tiempo.