Amanece otro día precioso a orillas del río Níger. Nada más desayunar la ruta nos obliga a mojarnos los pies en el río para poder atravesarlo. Buenos, no sólo los pies. Ya en la otra orilla nos pegamos otra caminata bajo un sol de justicia. Tuvimos que hacer dos paradas para reagrupar a todo el personal, todas condicionadas por la presencia de algún árbol, por raquítico que fuera. Nunca tantos culos ocuparon tan poco espacio de sombra. Andando, andando, casi nos pasamos el pueblo en donde nos esperaban las pinazas. Me figuro que el despiste lo provocó el calor extremo, ya que sin la protección de la nube de polvo del Sahara, denominada en Níger “harmattan”, la temperatura ascendía a más de cuarenta grados, y esa circunstancia afectaba también hasta a nuestro aguerrido guía curtido en mil batallas. Una vez pasada esta anécdota sin importancia, pudimos avistar a la tarde unos cuantos hipopótamos refrescándose en el río. Los vimos a lo lejos, porque la fama de peligrosos les precede, y no era cuestión de ponerla a prueba. Para finalizar la “etapa reina” del día, a la tarde ascendimos al monte Kandadji. Desde esa atalaya pudimos admirar unos preciosas vistas: por un lado se extiendía el desierto del Sahara, y por el otro el semidesértico Sahel, cuya frontera queda delimitada por el río Níger. Tras el descenso pasamos con la pinaza a una isla rocosa para descansar en nuestro ya habilitado campamento. Luego baño, después aperitivo regado con “chantilly” antes de la cena y, cómo no, grata conversación tumbados bajo un manto de estrellas, disfrutando de una más de esas cálidas noches que nos ofrecía este viaje por el río Níger.
miércoles, 21 de abril de 2010
VIAJE POR EL RÍO NÍGER (5)
El emplazamiento de nuestro campamento está situado encima de una gran duna a orillas del río Níger. Nada más amanecer pudimos observar el maravilloso paisaje que el río va trazando según discurre por sus múltiples brazos. Aquí y allá surgen pequeñas islas y los estrechos ramales son navegados por varias pinazas que se dirigen al mercado de Mehana. Nosotros también nos dirigimos a ese pueblo, pero andando por las cimas de las sucesivas dunas que jalonan ese paisaje. Una vez en el pueblo, entramos en la casa del Sr. Pérez, un anciano mulato hijo de español y nigerina, en donde conversamos con él de sus orígenes españoles. Tras tomarnos un refresco nigerino, nos dirigimos al mercado de Mehana, muy similar en todos los sentidos al anterior de Tessa. Tanto se parece, que hasta nos saludamos con un vendedor con el que habíamos tratado en el anterior mercado. Después de ser los protagonistas de otro baño de multitudes, nos dirigimos a una apartada isla a nuestro habitual descanso bajo la sombra de un mango. Y por la tarde, caminata hasta llegar a Satori, en donde el maestro de una escuela llama nuestra atención para que nos acerquemos. Nos cuenta que nos habían visto los niños y que a ellos les hacía ilusión que nos acercáramos hasta su escuela. Nos tocó vivir una maravillosa experiencia, aunque los que más se emocionaron fueron los “profes” del grupo, seguramente añoraban contar con un alumnado tan disciplinado como el que formaban estos niños de Satori. Nos despedimos de los niños con la promesa de poder ayudarles con diverso material de escritura gracias a la iniciativa de Blai, unos de los emocionados profes, y pasamos el río hasta nuestro campamento, en donde nos dimos un merecido chapuzón antes de cenar.
jueves, 15 de abril de 2010
VIAJE POR EL RÍO NÍGER (4)
Ayer acabamos la jornada andando y hoy la empezamos andando también. Tras levantar el campamento partimos en dirección a Tessa para ser testigos de su mercado a orillas del río Níger. Como este viaje es diferente, el acercamiento a los mercados los vamos a llevar a cabo como lo hacen los nativos. En este caso, transitamos por una recta pista de tierra que compartimos con mujeres cargadas de fardos, motos, camiones y carros a rebosar de mercancías. Más integrados no podemos estar. Una vez en el mercado, nuestro guía nos organiza un recorrido para que veamos su disposición por gremios, eso sí, desde un primer momento nos vemos rodeados de curiosos niños que acaban resultando bastante molestos, con sus cruces y pisotones que ponen aprueba nuestra paciencia. Nuestro primer contacto con un gran mercado rural no puede ser más intenso, y en lo que a mí respecta, debo admitir que sufrí una crisis causada por el calor, tanto climatológico como humano. Una vez alejado de la masa humana, bajo la sombra de un mango, puedo observar a orillas del río las labores de aseo, sobre todo de las mujeres, que friegan los cacharros de cocina, luego se lavan la ropa y para finalizar se bañan ellas intentando ocultar su desnudez como pueden, debido a la presencia constante de los fotógrafos del grupo. A la hora convenida nos alejamos del mercado, embarcados en nuestras pinazas, para comer bajo la sombra de algún mango. Después de la comida saboreamos el té que nos prepara Mustapha. El ritual de los tres tés comienza con el primero, amargo como la vida. Luego viene el segundo, dulce como el amor. Y el tercero, como no lo llegamos a probar durante todo el viaje, se ha convertido en un misterio que resolveremos en otro viaje a Africa Ya por la tarde, vuelta a la caminata atravesando varios pueblos, hasta que se nos hace de noche en el camino por un error de cálculo de nuestro guía que provoca las quejas de algunos, pero que realmente no reviste más importancia que la de llegar a tientas hasta nuestro ya acondicionado campamento.
viernes, 9 de abril de 2010
VIAJE POR EL RÍO NÍGER (3)
Desde Kouré hasta el área de Tessa, pasando otra vez por Niamey para repostar agua y alimentos para el viaje. Nos hemos pegado una pequeña paliza en coche, circulando por pistas de tierra envueltas en polvo, sudando encogidos en una furgoneta sin aire acondicionado, hasta llegar a donde se encuentran las pinazas que nos permitirán viajar por el río Níger. Las pinazas son las embarcaciones típica de este país, construidas en madera e impulsadas bien a motor o con remos. Las nuestras son a motor y tienen un techo de esteras que nos protege del tórrido sol que será una constante en nuestro viaje. En nuestro primer día por el río Níger ya empezamos a conocer la planificación que nuestro guía Josep María hará de la jornada diaria y que será una norma a cumplir el resto del viaje debido al fuerte calor reinante en las horas centrales del día: levantarse temprano (siete de la mañana); desayunar; traslado en pinaza hasta una zona cercana; pateada hasta las doce de la mañana recorriendo poblados; comida debajo de un mango hasta las cuatro de la tarde; otra pateada o viaje en pinaza hasta las siete y media u ocho de la tarde para llegar hasta donde está el campamento instalado; asearse un poco en una palangana o baño en el río; cenar e irnos a dormir a la tienda de campaña sobre las diez de la noche.
miércoles, 7 de abril de 2010
VIAJE POR EL RÍO NÍGER (2)
Al día siguiente, tras hacer acopio de las botellas de agua necesarias para no morir de sed en Kouré, realizamos una visita al Grand Marché de Niamey. Éste es un mercado en donde se vende de todo, con calles estrechas pobladas de comerciantes que invitan a contemplar productos de lo más variopintos. En sus puestos podemos comprar sal, mijo, especias varias, nuez de cola, además de telas, carne, pulseras, etc. A mediodía, tras la visita a un pequeño mercado de un poblado que nos hemos encontrado en el camino, nos dirigimos hacia Kouré. Se trata de una región al sur de Niamey que se ha convertido en una reserva natural de jirafas gracias al convenio existente entre el Gobierno y los habitantes de los poblados. Como consecuencia de ese convenio, los habitantes reciben un dinero del Gobierno a cambio de respetar a las jirafas y eso contribuye a la regeneración de la especia y del ecosistema de la zona. Nuestro objetivo era ver las jirafas en su entorno, y todo hay que decirlo, nos costó bastante tiempo encontrar al primer ejemplar porque nuestra furgoneta se atascaba continuamente en la arena. ¡Eso sí, menudo ejemplar! Pudimos asistir bien de cerca al paso de una jirafa macho que andaba solitaria con su paso tan peculiar y majestuoso. Más tarde, pudimos contemplar más jirafas, hembras y crías, que fuimos retratando para conservar un recuerdo de ellas. Después de un día tan intenso, acampamos al aire libre para cenar y unos cuantos del grupo nos dormimos al raso mientras contemplábamos las estrellas.
VIAJE POR EL RÍO NÍGER (1)
Hemos pasado las vacaciones de Semana Santa en Níger, sumergiéndonos en uno de los rincones del África negra menos transitado por turistas. Nuestro plan de vuelo se iniciaba en Bilbao, para seguir hasta París y de allí a Niamey, que es la capital de Níger. A pesar de la huelga encubierta de los controladores españoles, según nos informó un azafato de Air France que sabía hablar castellano y que causó grata impresión en el sector femenino del grupo, el viaje en avión no resultó muy pesado ya que en unas cinco horas cubrimos todo el trayecto. Tras los primeros trámites aduaneros propios del tercer mundo, sufrimos la primera oleada de lugareños intentando conseguir algunas monedas con el transporte de nuestras maletas. Una vez superada la prueba nos dirigimos hacia el hotel Sahel para darnos una merecida ducha. Después de instalarnos, sin mucho despliegue, ya que salíamos al día siguiente hacia Kouré, nos sentamos en una terraza de la piscine Olympique, situada cerca de nuestro hotel, para tomarnos las primeras cervezas nigerinas de nuestro viaje. Nuestra mirada se dirigía con ilusión a lo que sería nuestro acompañante diario en el viaje: el río Níger. Para redondear nuestro primer día de estancia en Niamey cenamos "capitán", el pescado más grande y sabroso de este río.
EN GRAND CENTRAL STATION ME SENTÉ Y LLORÉ

Aprovechando que me encuentro enfermo con una gastroenteritis galopante he terminado de leer el libro de Elizabeth Smart que titula esta entrada. Tras su lectura se me ha quedado una doble sensación que intentaré explicar a continuación. Es un libro de una poética increíble, en donde el amor más apasionado trasciende y se eleva para convertirse en el gran protagonista del libro. Pero ese estado de enamoramiento crea una cierta confusión para la comprensión de muchas páginas del libro. Esto se puede entender si asimilamos que el amor genera a su vez gran confusión en las personas que lo experimentan. Parafraseando a Enrique Vila-Matas, este es "un libro de una bella intensidad, extrema y rara". Y según mi experiencia lectora, os puedo decir que en este libro se encuentran las páginas más intensas que he podido leer en mi vida, pero también hay ciertas partes del libro que me han resultado extremadamente raras y difíciles de comprender debido al uso de un lenguaje metafórico que a veces resulta recargado.